El ambiente electoral en México está más vivo que nunca, ya empezó todo y cada opción busca ganarse su espacio. La polémica decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de incluir a Jaime Rodríguez “El Bronco” en la boleta electoral, da para mucho. De ello nos habla Aldair Bautista Arteaga, pasen y lean.

Dr. Edgar Manuel Castillo

Compilador de Youth think

 

¡Qué siempre sí, va porque va!

Por: Aldair Bautista Arteaga

Las elecciones presidenciales están a la vuelta de la esquina, las campañas electorales siguen su rumbo, los candidatos continúan su gira por todo el territorio mexicano haciendo alarde de sus mejores propuestas, mientras que las encuestas mantienen sus parámetros con un Andrés Manuel López Obrador a la cabeza, seguido de Ricardo Anaya y José Antonio Meade respectivamente.

Sin embargo, a pesar de que AMLO tiene una considerable ventaja sobre los demás candidatos, aún no existe certeza de que sea el tabasqueño quien salga victorioso de la elección, pues se intuye que la última palabra no la tienen los ciudadanos, como en teoría debería ser, sino más bien, un pequeño grupo de magistrados que conforman la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuya facultad es anular la elección en caso de alguna impugnación. Un claro ejemplo del poder de decisión que tienen estos actores se vislumbró cuando cuatro de los siete magistrados votaron en favor para validar la candidatura por la vía independiente de Jaime Rodríguez “El Bronco”.

Es preciso mencionar que hace unas semanas, el Instituto Nacional Electoral había dejado fuera de la contienda a Jaime Rodríguez, puesto que no reunía los requisitos necesarios para obtener su registro como candidato independiente, además de presentar casi un millón de firmas apócrifas, lo cual prácticamente marginaba a dicho personaje del proceso electoral. Pese a este dictamen, el pasado el 10 de abril, el INE acató la sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, otorgando el registro a Jaime Rodríguez como candidato independiente para contender por la presidencia, aun sabiendo las irregularidades y anomalías presentadas por dicho candidato anteriormente.

El TEPJDF, ha mantenido su postura bajo la premisa de que el INE no garantizó los derechos de “El Bronco” como participante en el proceso y que además no fue preciso a la hora de emitir una resolución para dicho caso. Empero, éstas acciones realizadas por el Tribunal, repercuten negativamente de cara a los comicios, inyectando cierta dosis de desconfianza por parte de los ciudadanos hacia las instancias en materia electoral; es claro que tanto el TEPJDF y el INE no saben trabajar conjuntamente para tomar decisiones medulares a gran escala, ya que no es la primera vez que se presenta una situación de esta índole. La credibilidad de dichos organismos sucumbe, y poco a poco se ha ido alejando del concepto de transparencia.

Visto desde un análisis crítico, no es ninguna sorpresa que este tipo de hechos se lleven a cabo con la intención política de fragmentar y dividir el voto del electorado, pues se sabe que el líder en todas las encuestas es el candidato de MORENA y por ende se busca restarle votos introduciendo un nuevo actor político. Pero ¿A caso dentro del organismo encargado de resolver las controversias en el ámbito electoral existen preferencias políticas que benefician a ciertos partidos? En teoría la respuesta sería no, sin embargo, conforme a los últimos acontecimientos presenciados y a las múltiples irregularidades mostradas por parte del Tribunal, la respuesta parece ser que sí.

En realidad, el TEPJDF tiene la última palabra para la validación o anulación de la elección en caso de alguna impugnación, es decir, la responsabilidad de todo el proceso recae en siete personas que calificarán a su criterio si el ganador puede perder. De ser así, entonces la decisión de millones de mexicanos expresada mediante el voto no tendría ningún sentido, ya que después de todo, su voluntad estaría siendo negociada por un pequeño grupo.

Es por ello que la democracia en México no se encuentra del todo consolidada, es por ello que la legitimidad de las instituciones y de los procesos electorales se encuentra tan debilitada; no existen organismos del todo imparciales puesto que hay una preferencia partidista por parte de las personas que integran dichos órganos. Si bien, el TEPJDF se debe a la resolución de conflictos durante el proceso electoral, es importante que también mantenga cierto margen de distancia y de relación con los candidatos presidenciales, ya que de lo contrario el tema cae en especulaciones y dudas. Ahora sólo queda esperar por desempeño un proceso electoral transparente.

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