Desde hace muy poco, Nicaragua ha presentado incontables protestas en contra del Gobierno de Daniel Ortega, las cuales han sido reprimidas violentamente por la policía y los seguidores fervientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional. La lamentable noticia es que, hasta el momento los disturbios han tenido por lo menos 30 muertos. El origen del rechazo al Gobierno de Daniel Ortega ha sido una reforma del sistema de seguridad social aprobada el 16 de abril del presente año. La cual, establecía un recorte del 5% a las pensiones y aumentaba las contribuciones de la patronal y los trabajadores. El repudio ha sido unánime desde los jubilados, empresarios, trabajadores y hasta los universitarios. De ello nos habla uno de nuestros jóvenes colaboradores.

Dr. Edgar Manuel Castillo, compilador de Yout Think

 

Nicaragua ¡S.O.S.!

Por Aldair Bautista Arteaga

De algunos meses a la fecha, observamos diariamente noticias sobre las campañas electorales; las redes sociales se inundan de publicaciones y hasta de “memes” de los candidatos a la presidencia de la república. En fin, todos los medios de comunicación se encuentran a la expectativa de las declaraciones, de los movimientos y de las circunstancias en la que puedan verse involucrados los actores políticos del momento. Sin embargo, parece ser que tanta información sobre el tema electoral, aunado a una efervescencia por el mismo, ha desviado la atención de la mayoría de los mexicanos sobre lo que ocurre al exterior del país.

El pasado 18 de abril del año en curso, cientos de nicaragüenses han salido a las calles a manifestarse, mostrando inconformidad y descontento social. Desde ese día, la mayor parte del país se ha convertido en un sitio de combate, dejando hasta el momento una cifra de aproximadamente 45 personas fallecidas, la mayoría jóvenes estudiantes. La situación que actualmente enfrenta Nicaragua, representa una crisis política y social de las más violentas e intensas de los últimos 10 años en Centro América.

La problemática está basada principalmente en una serie de reformas anunciadas por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y aprobadas por el presidente Daniel Ortega. Una de éstas reformas afecta directamente las jubilaciones, lo cual ha generado las protestas y enfrentamientos suscitados; y es que con la aplicación de dicha reforma, los jubilados tendrían que pagar un 5% de su pensión para la atención de enfermedades. Aunado a esto, se espera que con la aplicación de este paquete de reformas, los despidos y el desempleo aumenten, lo cual, traería como consecuencia una afectación directa a la economía de cientos de personas, abriendo aún más la brecha de la desigualdad.

La falta de fluidez para la resolución a dicha situación en la que se encuentra el INSS, ha llevado a que el gobierno de Daniel Ortega reprima mediante el uso de la fuerza, a toda aquella persona que se manifieste en contra de la aplicación del paquete de reformas; en ese sentido, jóvenes estudiantes, periodistas, reporteros y población en general ha sufrido los estragos de la violencia ejercida por grupos de choque. El pueblo nicaragüense exige la renuncia del presidente Ortega, pues se le acusa de comandar un gobierno donde la corrupción impera, así como señalar al régimen de represor y violador de los derechos humanos.

La sociedad nicaragüense parece despertar después de soportar varios años de un gobierno ineficiente e ineficaz; la paciencia se ha acabado y las manifestaciones no se han hecho esperar. Nicaragua se ha manchado con sangre inocente, sangre de personas que luchan por la libertad y la justicia. El régimen de Daniel Ortega además de plantearse objetivamente la situación, haciendo un análisis de las causas y consecuencias de la misma, debe abrir los canales de diálogo para con la sociedad, estableciendo de esta manera, la solución más viable en pro del bien común y del respeto a los derechos humanos.

Considero que Nicaragua debe ser el ejemplo para los demás países latinoamericanos, principalmente para México, ya que cuando alguna persona o grupo se manifiesta, la mayoría de la gente los juzga por “revoltosos” aún sin conocer las causas de sus protestas, lo cual no debería ser así, puesto que cuando se presenta una inconformidad social, todos los mexicanos deberíamos unirnos a la causa, canalizando nuestras inquietudes hacia el gobierno mediante la participación, lo cual es fundamental para el fortalecimiento de la democracia.

Foto: Alfredo Zuniga para AP

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