“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”  esta frase en principio se atribuye a Joseph Goebbels, jefe de campaña y quien fuera reconocido por su trascendencia en el proceso de ascenso de Hitler al poder y por el impacto de sus estrategias mediáticas en la creación de la identidad antisemita. Para Goebbels, el acto de mentir debía ser analizado y evaluado más allá del prisma de la moralidad para extraer de él una utilidad innegable: la de influir en la sociedad. De este modo, el político o la figura pública debía estar preparada para adecuar, deformar e incluso crear conscientemente versiones distorsionadas de los hechos y transmitirlos posteriormente a una audiencia que, si bien podía resistirse a su aceptación, terminaba cediendo con la repetición de la mentira. De ello nos habla uno de nustros jóvenes colaboradores.

Dr. Edgar Manuel Castillo, compilador de Yout Think

 

Por Aldair Bautista Arteaga

Manipular la opinión pública es algo que ocurre día a día en todas partes del mundo, basta con tener acceso a internet y contar con una computadora o teléfono inteligente, lo demás, es cuestión de dinero y minutos. Actualmente, cientos de personas dedican su tiempo a la elaboración de fake news o lo que se conoce como noticias falsas, con el fin de captar la atención del público, en el menor tiempo posible de forma masiva. Dicho proceso se cree sencillo, sin embargo, para lograr un impacto de forma inmediata se pagan grandes cantidades de dinero, lo cual, coadyuva a que la información falsa sea transmitida rápidamente por toda la red a través de los usuarios fantasmas o bots que en realidad sirven para inflar una cuenta de cualquier red social y crear una comunidad falsa.

El resultado, millones de personas en sus redes sociales leen las noticias creyéndolas en su totalidad, manipulando de esta manera su opinión, reproduciendo una misma línea de conocimiento y aumentando cada vez más el número de vistas a cierto perfil, publicación o página de internet. La manipulación de datos, es un problema que se viene acrecentando; ejemplo de ello es el famoso caso de Cambridge Analytica, una empresa privada dedicada al análisis de datos de los usuarios de Facebook con fines electorales en la política de Estados Unidos. Es por ello que las redes sociales han ido mejorando sus sistemas de seguridad, así como las políticas de privacidad entre las personas, dificultando el acceso a cualquier cuenta de internet, aunque los hackers saben cómo burlar hasta el sistema más complejo.

En México, el tema de las fake news no se ha hecho esperar; los cibernautas dedicados al robo de datos y manipulación de información, ahora son requeridos en el ámbito de la política, pero, ¿con que objetivo?, simple, con el objetivo de desestabilizar a los actores políticos de los distintos partidos, o simplemente para volverlos más populares entre la población. Las redes sociales, aunadas al marketing electoral son el medio más eficiente y eficaz para esta operación, pues no sólo con fake news se logra tener presencia; los famosos memes inundan la red de forma satírica, generando cierto grado de empatía e inclinación hacia una persona o situación. A simple vista, esto puede suponerse una labor que no tiene nada fuera de lo común, sin embargo, dentro de la psicología social tiene un significado que permea en la población ya sea positiva o negativamente a la hora de emitir un voto, pues detrás de todo esto, existe un proceso que poco a poco va definiendo la postura y la opinión de las personas.

Más allá de lo cotidiano, las campañas políticas en México se digitalizan a pasos agigantados, creando espacios de interacción entre los políticos y la ciudadanía, no obstante, el internet se ha convertido en el truco bajo la manga que hace el trabajo “sucio”, fortaleciendo o debilitando la imagen pública de los candidatos a cargos de elección popular a través de las fake news.

Dentro del internet no existen límites, no hay fronteras, siempre se puede ir más allá; la libertad digital ha sobrepasado nuestras vidas, al punto de dominar  la forma en la que pensamos. La creación de noticias falsas afecta a todos por igual, en mayor o menor medida, en todas partes del planeta; la mejor forma de combatir este problema es prestar atención cuidadosamente a lo que leemos, informarnos a través de diversas plataformas y medios de comunicación, investigar y comparar para determinar si cierta información es verídica o no, para entonces, emitir un juicio propio, libre de cualquier influencia que pueda generar el internet.

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