Por: Aldair Bautista Arteaga 

¿No te sucede que deseas algo con todas tus fuerzas y no descansas hasta obtenerlo sin importar los obstáculos que se te presenten? La perseverancia es una palabra que no se lleva tan bien con la mayoría de seres humanos o por lo menos no es algo que suela caracterizarnos. En muchas ocasiones resulta complicado ser constante ya sea en la escuela, en el deporte, en el trabajo etcétera, sin embargo, cuando realmente se quiere conseguir un objetivo, nos esforzamos al máximo para lograrlo. Quizá en este momento te estés preguntando ¿A caso es una especie de terapia motivacional? ¿Cuál es el sentido de estas líneas?, bien, aquí te lo voy a explicar, y es que lo que para algunos es el éxito o haber conseguido algo importante, para otros sólo es algo “más”, minimizando muchas veces las proezas de los otros.

Hace aproximadamente un par de semanas, en Ecuador se comenzó a gestar una situación de caos, violencia y protestas a lo largo de las principales ciudades de ese país, lideradas principalmente por la población indígena, a raíz de una serie de medidas que el gobierno de Lenin Moreno planteó como parte de su plan de austeridad, entre las que destacan un ajuste en el sector público con una baja salarial del 20% en contratos temporales, la reducción de los días de vacaciones a la mitad, es decir, pasar de tener 30 días de vacaciones a solo 15 días; otra medida fue que los empleados que trabajan para el Estado, deberán aportar al gobierno con un día de su salario al mes. Sin embargo, la medida que prácticamente desencadenó las manifestaciones y la más preocupante para el pueblo Ecuatoriano, fue la eliminación de los subsidios a los combustibles, lo cual trajo consigo un incremento inmediato del precio pasando de $1,85 dólares a $2,30 dólares.

Dicho aumento traería consigo la alza del precio del transporte y por ende un incremento en los productos de los mercados, una especie de efecto dominó, ya que al subir de precio del transporte, cuesta más el traslado de los productos a los comercios y/o mercados locales aunado también el bloqueo de las carreteras lo que impide el acceso de la mercancía de manera regular.

El malestar en la población no se hizo esperar y enseguida miles de personas de los distintos sectores sociales salieron a las calles a alzar la voz; en primera instancia fue el sector transportista, seguido de los líderes sindicales, indígenas y estudiantes. Empero, poco a poco las protestas se fueron agudizando, días posteriores comenzaron los saqueos y la destrucción a comercios y locales, algo que puede asemejarse a lo ocurrido en Enero del 2017 en México con el famoso “gasolinazo”.

Fue así que el gobierno ecuatoriano respondería a los actos de la población con la represión por parte de la policía, al mismo tiempo que se declaraba un “Estado de excepción” de 60 días, el cual consiste en desplegar por todas las ciudades a la policía y a las fuerzas armadas estableciendo zonas de seguridad y censurando a la prensa si así lo consideran necesario.

Ante el aumento de las manifestaciones y ante la perseverancia de los grupos indígenas principalmente, por hacerse escuchar a pesar de los constantes actos de violencia, el gobierno de Moreno convocó al diálogo a los principales líderes sectoriales para llegar a un acuerdo. Así, la normalidad parece haber llegado a Ecuador pues el pasado 13 de Octubre del presente año, se llegó a un convenio que pone fin a doce días ininterrumpidos de protestas que habían sumido al país latinoamericano en una de las mayores crisis de la última década. De este modo se deja sin efecto el decreto que elimina el subsidio a los combustibles, además de crear una nueva comisión de la que formarán parte representantes gubernamentales e indígenas con la mediación de la ONU y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para que se elabore un decreto que permita equilibrar la economía ecuatoriana de manera conjunta.

Considero que Ecuador debe ser tomado como un ejemplo de perseverancia para varios países latinoamericanos, principalmente para México, ya que cuando alguna persona o grupo se manifiesta a favor o en contra de algún tema, la mayoría de la gente los juzga negativamente, o muestra una actitud apática aún sin conocer las causas de sus protestas, lo cual no debería ser así, puesto que cuando se presenta una inconformidad social, todos los mexicanos deberíamos unirnos a la causa, o por lo menos mantenernos informados sobre el motivo de las movilizaciones y actos de protesta para poder canalizar nuestras inquietudes hacia el gobierno mediante la participación, lo cual es fundamental para el fortalecimiento de la democracia.

Ya sean grupos ambientalistas, feministas, estudiantiles, grupos de trabajadores, grupos del sector campesino, de personas a favor del aborto, grupos religiosos, grupos en contra del aborto etcétera, todos merecen ser escuchados y ejercer su derecho a la libertad de expresión ya que todos están siendo perseverantes para alcanzar un fin.

 

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