Durante 2018, en toda América Latina se desarrollarán diversas elecciones presidenciales de gran trascendencia para el continente y el mundo. Habrá elecciones presidenciales en Brasil, México y Colombia. En Cuba, por su parte, el mandatario Raúl Castro manifestó que este año dejaría la jefatura del Estado. Un caso a destacar es Venezuela, en donde se atraviesa una crisis política en aumento. Paraguay también debe elegir presidente y así en algunos otros casos. El presente texto aborda el tema electoral centrándose en el caso de México.

 Dr. Edgar Manuel Castillo Flores

Compilador de Youth Think 

 

 

CAFÉS, ROJOS, AZULES Y ALGUNOS SOLITARIOS

Por: Eder Fuentes Montecillos

 

La contienda electoral para elegir al próximo presidente de nuestro país ha comenzado, los partidos políticos está formando sus alianzas, las empresas encargadas de las encuestas dan resultados preliminares sobre el favoritismo de la sociedad y las instituciones electorales continúan los preparativos para demostrar que los mexicanos podemos seguir confiando en ellas.

Las estadísticas de las múltiples empresas, como es costumbre, muestran a distintos precandidatos como “el más popular”, dan esperanzas falsas a la ciudadanía, sobre todo dan paso a la incertidumbre democrática, dentro de un panorama lo suficientemente crítico por la situación que vive el país después de los desastres naturales sufridos en septiembre, el cual, penosamente sirvió para hacer propaganda política, “donándonos” lo que siempre ha sido nuestro, aunado a esto los gasolinazos están afectando a millones de familias y corren ya diversos spots que lamentablemente sirven sólo para derrochar dinero.

Por otro lado, los candidatos independientes también están trabajando para ganarse la confianza del electorado, desgraciadamente el nivel de abstención poco los va a beneficiar, por el contrario, los partidos con macro estructuras, que dicho sea de paso son pocos, se verán beneficiados con la participación independiente debido a la división del voto que estos pueden generar, quitándole de esta manera, votos a la competencia real.

Otro aspecto para tomar en cuenta son las redes sociales, mismas que juegan un papel importante dentro de este proceso electoral, no es determinante pero sí influyente, debido a que los usuarios con mayor “login” en su mayoría son jóvenes entre 18 y 25 años; cualquier movimiento en falso (de algún aspirante) por más insignificante que parezca, puede resultar en un rotundo fracaso, dejando a cualquiera en la delgada línea de culminar o continuar con un proceso de por sí bastante complicado.

Por ahora no queda más que esperar a que los meses transcurran, cuando los candidatos comiencen sus respectivas campañas, observar sus propuestas, analizar su carrera política previa y finalmente decidir cuál es la mejor opción al ejercer nuestro derecho, eso sí, defendiendo el sufragio para hacerlo valer. No es valido dejar de participar, al menos emitiendo el voto que nos corresponde como ciudadanos, porque si no somos la mayoría quienes elijamos a nuestros representantes, la elección de una minoría alienada podría ser fatal, resultando en algo “insólito e inexplicable”.

 

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* Eder Fuentes Montecillos, egresado de la Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEH.

 

 

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