La participación real de los jóvenes en la política mexicana es más bien escasa y a veces simulada. Quizá durante el pasado proceso electoral algo pudimos percibir. Sin embargo, en la mayoría de los casos responde a una herencia poco cómoda. Talento y capacidad hay de sobra, eso lo pude percibir en mi paso por la formación de politólogos y de ello nos cuenta el siguiente texto.

Dr. Edgar Manuel Castillo, compilador de Yout Think

Por Brenda Ramírez Riva Palacio

Después de dos largos meses de ausencia, te saludo con mucho afecto y te agradezco la oportunidad de leerme de nueva cuenta por este medio, aprovechando además la ocasión para compartirte una experiencia que soñé vivir, pero jamás a los 20 años.

Como te lo he contado en ocasiones anteriores, soy estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública, mi formación me hizo siempre interesarme en la justicia y en la injusticia social, en los temas que nos deben importar y competer a todos los mexicanos, y te he de ser honesta, la política es uno de ellos.

Por lo anterior, me avoque al estudio y defensa de los derechos humanos, lo que me permitió, hacer una propuesta que fue calificada por un jurado de expertos, resultando ganador del Premio Estatal de la Juventud en la materia, sin pensar las consecuencias que traería lo que había sembrado.

De inmediato continúe con mi labor, pues el premio para mí era en realidad un incentivo para ser una voz de mujeres, niñas y adolescentes en un país que, si bien es cierto ha madurado en el respeto, conocimiento y defensa de los derechos humanos, también lo es que seguimos siendo testigos de graves violaciones a los mismos; y algo que aprendí en casa es que el conocimiento se comparte, aprovechando cada espacio y cada oportunidad para hablar del tema a niños y niñas de escuelas, comunidades, barrios e inclusive grandes urbes.

No pretendo contarte la historia de mi vida, sin embargo y gracias al trabajo realizado, a mis escasos 20 años, me llegó una oportunidad increíble, la cual fue llevar mi voz y mis ideas a una campaña política en calidad de candidata suplente en la ciudad de Pachuca, nuestra capital, experiencia que me hizo comprender lo importante que resulta, que la voz de los jóvenes pueda ser escuchada, que hay que proponemos y entender que hoy la política debe ser sinónimo de servicio, dejando atrás la mezquindad de intereses personales o de grupo, pues mas allá de los colores, hoy las necesidades son muchas y el escucharlo de viva voz del vecino, de otros jóvenes, de obreros, de las amas de casa, de nuestros adultos mayores, e inclusive de niñas y niños, me hizo comprender frases como las que expresaba la Madre Teresa de Calcuta: “Él que no vive para servir, no sirve para vivir”, frases que en ocasiones no le damos todo el sentido que las mismas encierran, pero cuando las experimentas en carne propia, comprendes que hay mucho por hacer y en la medida que tú lo decidas, puedes hacer la diferencia, sin importar, si tienes 20 u 80 años de edad, sino que en primer lugar requieres sacrificio, ganas por hacer las cosas y no dejarte vencer por cualquier clase de adversidad, pues hay mucha gente allá afuera, que quiere ser escuchada y tú puedes ser su voz.

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