Es verdad que uno crece y de cierta forma cambia, pero de otra no. Hay un lugar en nuestra mente donde somos igual que antes y nos emocionan las mismas cosas. ¿No les ha pasado que caminan por su época de jóvenes y por un instante vuelven a las usanzas de adolescentes?, es como ir en el DeLorean y verse otra vez de adolescente… es bonito.

Por circunstancias de la vida uno de mis trabajos me llevó no sólo a viajar en el tiempo, si no a estar en constante contacto con el recuerdo, porque doy clases en la misma preparatoria en la que estudié. Ayer en una banquita de esta escuela escuché lo nuevo de los Strokes, titularon a este EP: Future Present Past y no pudo ser más atinado. Después vi el video de Threat of Joy: el look de “dandy” del ya no tan guapérrimo Julian Casa Blancas, el nuevo y peculiar corte de Nikolai, las entradas de Albert y las rizadas melenas de Nick y Fabrizio; mi reflejo en la pantalla me advirtió que ya éramos adultos. Pero ese día en especial, rompiendo toda etiqueta laboral, yo traía tenis y estaba sentada en ese mismo lugar en el que tanto canté el Is This It, así que por un instante volví a tener 15, me emocioné como con Threat of Joy como la primera vez que escuché Last Nigth, ya no traía pantalones entubados, sino acampanados y de pana. Me sentí especialmente feliz.

Y todo esto para decirles que sí, Threat of Joy es un clavado a la nostalgia que vale la pena realizar.

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