Vampire Weekend es una de esas bandas que enamoran a primera escucha y que también dejan al aire si podrán superar la genialidad de su álbum debut. A punk sonó con locura en  muchas de nuestras cabezas en 2008, y agradecimos ese tan bien logrado material plagado de influencias africanas con unos toquecitos de rock y pop, muy agradables para ponernos de buen humor.

Ni hablar de Cape Cod Kwassa Kwassa, para el que estos chicos hicieron un video ambientado en los 80’s y contaron una historia muy ligada al nombre de la banda, de la cual fueron protagonistas.

Su segundo álbum, Contra, no se quedó atrás, y al menos yo hice de Horchata mi canción favorita para el soundtrack de fin de año.

Decían que en 2013 el mundo se terminaría, pero nel pastel; esto permitió que su tan esperado tercer álbum de estudio, Modern Vampires Of The City, saliera a la luz, y resultó ser todo un deleite para el oído. Nunca me han gustado ese tipo de reseñas canción por canción, por lo cual no haré una, porque se pierde el encanto y la sorpresa de esa primera escucha predisponiendo al oyente (creo yo). Pero definitivamente es un disco al cual no deben perderle la pista.

Si ustedes, queridos lectores, creen que la música es terapéutica, este disco definitivamente es para ustedes.  Bajo su ya distintivo sello musical, los Vampire dieron un ligero giro musical, si bien no radical, sí lo suficiente para asegurarse de que sus fans pudieran disfrutar de la gran paleta de colores sonoros que su música ofrece.

Si ustedes fueron de los afortunados que asistieron al Corona Capital en su cuarta edición, seguro pudieron disfrutar de una impecable presentación. Les dejo mi canción favorita, por ahora, de Modern Vampires Of The City: Ya Hey, con un mensaje entre líneas y una dulce melodía; la disfruté más que cualquier otra pieza del disco, sin menospreciar a ninguna otra, todas fabulosas. Esperemos que un nuevo disco venga pronto.

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