Soy de esos adultos que disfrutó como niño la primera y segunda temporada de 31 minutos por el canal Once.

Más de 10 años después, otras temporadas y álbumes, una película y varias presentaciones en vivo de por medio, me sigo sorprendiendo con la genialidad de estos personajes chilenos, hechos de lana y botones, imperfectos, pero honestos.

Mi consentido es Juan Carlos Bodoque y Vodoque. Aunque sea malhumorado, apostador, mujeriego y tenga estrabismo, me conquistó con su ingenio y esa voz tan varonil, y se ganó mi respeto con La Ruta de la Caca, su primera Nota Verde. “En una de mis tantas idas al baño, reflexioné sobre el destino de la caca que tirábamos al water. Me sumergí en las turbias aguas del canal San Carlos (Chile) y terminé en un lugar donde el olor era insoportable, destinado justamente a limpiar las aguas y devolverlas a los ríos, aptas para el riego”. Sin duda mi conejito favorito y mi reportero estrella de «El noticiero más noticioso y más veraz de la televisión chilena».

A pesar de su egocentrismo, vanidad y poco entendimiento, Tulio Triviño Tufilo no me cae nada mal. No es su culpa ser millonario y provenir de una familia histórica en Titirilquén. Muchos advierten que Tulio es un iletrado, pero ¡Oh sorpresa! le gusta leer y entre sus libros favoritos está El Gigante Egoísta, de Oscar Wilde. “Me recuerda cuando jugaba en mi jardín y no dejaba entrar a ningún niño de la cuadra. Hermosos recuerdos llegan hasta mí cuando lo evoco, salvo porque cuando quise que jugaran conmigo, ya habían inventado los juegos de consola y nunca nadie se fijó en mí”.

De hecho, si escribiera un libro lo llamaría «Tulio Triviño, historias de éxito, fama y un corazoncito esquivo». “Obviamente se trataría de mí y mis vivencias. En cada capítulo el lector podría tirar los dados y por cada número un poquito de mi sabiduría le llegaría a través de profundos mensajes como: siempre que llovió, paró”.

No hay un episodio completo de 31 minutos sin el Ranking Top Top Top del adulador y excéntrico Policarpo Avendaño Stuchelbangen. Algunas, ya viejos clásicos y otras, estrenos de la última temporada, pero todos verdaderos rolones.

Y si se andaban preguntando por las mentes maestras detrás de tanta genialidad, Álvaro Díaz y Pedro Peirán son los principales responsables. El primero, interprete de Juan Carlos Bodoque, y el segundo de Tulio Triviño. Ambos, periodistas egresados de la Universidad de Chile. En 2002, luego de concursar y ganar, obtuvieron fondos del Consejo Nacional de Televisión de Chile. Uno de los requisitos era realizar un programa de 30 minutos, mínimo. Ellos hicieron uno de 31 minutos y de ahí el nombre.

Por supuesto que me quedo corta al hablar de 31 minutos. Tantos personajes, tantas secciones y canciones por mencionar, pero con suerte habrá tiempo para otra entrega.

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