Debo decir, a favor (o en contra) de esta película, que la vi mientras los resultados preliminares de las elecciones norteamericanas iban apareciendo en internet. Por lo mismo, creo que parte de mi opinión pudo verse contaminada por la inevitable frustración de presenciar uno de los eventos más absurdos de nuestros tiempos. Aun así, puedo anticipar que el filme me pareció un experimento fallido, en la línea de numerosas cintas indie que parecen estancarse en el contenido “original” de sus propuestas y que no logran abordar de una manera inteligente su sentido metafórico.

Un cadáver para sobrevivir nos narra la historia de Hank, un náufrago al borde del suicidio que descubre un cadáver encallado en la misma isla desierta. A partir de este hallazgo, Hank encontrará un nuevo sentido de supervivencia, así como un motivo que lo lleve a buscar, junto a su peculiar compañero, el verdadero propósito de su aislamiento.

Los cortos de esta película permiten anticipar que nos toparemos con una trama bastante inusual, plagada de humor negro y escenas que pululan entre la realidad y la alucinación. En un inicio, podríamos pensar que esto es así; sin embargo, conforme avanza la historia, nos percatamos de que el trasfondo es más complejo de lo que parece y que nos hallamos ante una estructura alegórica bastante singular. Aunque el humorismo ácido continúa presente durante toda la historia, el drama existencial y predominantemente simbólico comienza a devorar toda la trama, de manera que el espectador comienza a sentirse contrariado ante una doble tonalidad que, por momentos, se siente irreconciliable.

No niego que, una vez atravesada esa barrera del desconcierto inicial, es más fácil seguir la película sin tantos reparos estructurales. Aun así, el humor negro comienza a pasar a un segundo plano ante el avance de un discurso metafórico bastante enmarañado. Esto es algo que pude presenciar, de hecho, en la sala de cine a la que acudí, puesto que las risas de los asistentes comenzaron a ceder ante la forzada “alegoría” de la cinta (quién sabe, tal vez también estaban consultando los resultados electorales en sus teléfonos). Por lo mismo, a pesar de que había escenas álgidas con un humor que sabía congeniar los diálogos con los acontecimientos, la apatía de la audiencia se hizo evidente. Más importante: escuché muchas expresiones de fastidio.

Ahora bien, reconozco que el humor de Un cadáver para sobrevivir no es para todos. En lo particular, el exceso de flatulencias me remontó a una mala película de Mike Myers. Comprendo, de igual manera, que muchos “chistes” pretendían acentuar el carácter simbólico de su propuesta. Pero eso es justamente lo que hizo fluctuar el contenido cómico de una trama que pudo mantener al espectador riendo, a pesar de lo sórdido de algunas escenas.

Algo que debo elogiar es la excelente combinación que tienen Paul Dano como Hank, y Daniel Radcliffe como Manny. Respecto al primero, siempre lo recordaré por el gran papel que se avienta en Petróleo sangriento (P.T. Anderson, 2007). Del segundo reconozco que ha luchado arduamente para separarse de la sombra de Harry Potter, realizando algunas buenas cosas como Horns (Alexandre Aja, 2014). En este caso, el talento de ambos actores es bien explotado, generando una combinación de rasgos excéntricos que los convierten en una pareja tan divertida como anormal. La situación de hallarse solos en esta isla figurativa, empero, termina por empujarlos hacia un tono de melodrama, cayendo en la teatralidad de algunos conflictos que no encajan con el discurso. Esto impera, primordialmente, hacia el final de la historia, en que la extraña situación parece agotarse y los guionistas buscan cómo introducir tensión dramática entre sus protagonistas. De ese modo, pareciera que todo el embrollo simbólico estaba ocultando una cosa bastante nimia y sin sentido.

En resumen, Un cadáver para sobrevivir es una película interesante, con un sentido del humor bastante peculiar. Eso sí, las “puntadas” pueden sucumbir ante la perplejidad que genera una trama tan presuntuosamente absurda. Aunque, pensándolo bien, con Trump en la Casa Blanca, ¿qué puede parecer absurdo hoy en día?

6 notas en negro.

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