Reseña de ‘A brief inquiry into online relationships’, de The 1975

Por Mixar López

Fue con el segundo álbum de The 1975, I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It, que Matthew Healy y compañía arrastraron a su banda a una especie de maniobra mediática masivamente popular en parte basada en escándalos, pero mayormente en su música genuinamente estremecedora que habla de ti y de mí, de la crónica de nuestros días en relación con la derrota.

Musicalmente, el de 2016 era un disco maníaco, disperso, un lienzo abarcador de diversas pinceladas y géneros; pero que permaneció atado, cuasi censurado por la payola en gran medida por la frenética ¿mala? toma de decisiones de sus creadores:  las drogas, y esa vida de un joven británico, la vida de un joven en una era tan paranoica. Claro, los golpes en el álbum son contundentes, “The Sound” es puro, resplandeciente, colérico, pero a diferencia de “Chocolate”, “Sex” y “Girls” de su debut, fueron flanqueados por personales inmersiones profundas de la psique humana, con destino a los rincones más oscuros de nuestras mentes. Y eso es insuperable.

Alrededor de los primeros cinco tracks (sencillos) de A Brief Inquiry into Online Relationships, escritos todos en conjunto por George Daniel, Adam Hann, Matty Healy y Ross MacDonald, se puede percibir que su experimentación musical continúa en serio. “How to Draw / Petrichor” es una brillante epopeya en dos capítulos que no se distancía mucho de la lírica clásica, pero fonéticamente está envuelta bajo un AutoTune casi sofocante y deprimente, pero al final atmosférico, que explota en un ritmo asustadizo de Techno Outro que sí, es muy contundente, pero está completamente fuera de contexto. “Be my Mistake” mientras tanto, se refiere a la falta de sinceridad durante las giras, un retrato conmovedor del arrepentimiento, acompañado todo de una guitarra acústica y suave como tu cerilla:

“You do make me hard
  / But she makes me weak”.

La voz yonki de Matty no cerca ningún susurro, lo canta todo y no le pide simpatía a nadie, sabe de sus errores y los utiliza como detonantes de nuevas eufonías.

“Inside Your Mind” es una balada emotiva, aunque musicalmente escasa, que nos recuerda quizás, a los paisajes sonoros y helados y en auge de Majical Cloudz, mientras que “I Like America & America Likes Me” también se ayuda del Auto Tune para un extremo enmascaramiento lírico. Algunos tracks parecen salir de una neblina espesa: “I Always Wanna Die (Sometimes)”, y su coro (que más bien es un bufido):

“You win, you lose, you sing the blues / There’s no point in buying concrete shoes, I refuse”.

Casi pidiendo al escucha que se sumerja más allá de la música, al mar denso de sus letras, que son pura literatura vivencial, negándose a aceptar cualquier estereotipo milenario que no provenga de la primera persona.

Esta idea se refuerza en “The Man Who Married a Robot / Love Theme”, que cuenta la historia de un hombre que se enamora de la Internet. Al final, es un debate entre dos bandos: jóvenes que están enojados y se ríen de aquellos que lamentan la tecnología y que piensan que es el mismísimo Demonio, y de las figuras como Banksy, que realizan afirmaciones falsas sobre el Gobierno que nos controla a través de nuestras cuentas de Instagram. Escuchar el track “1975” es como sentarse en algún lugar en medio del camino:

Step into your skin? I’d rather jump in your bones  / Taking up your mouth, so you breathe through your nose”.

Tratando de comprender al mundo en el que todos nos encontramos, mientras nos alejamos de sus trampas y ansiedades.

A brief inquiry into online relationships es un álbum que es comprensivo en la voz de Matty, brutal, honesto, y musicalmente amplio. Logra revertir lo que podría ser un disco profundamente confesional —sobre las peleas personales de un frontman— y triunfa en una declaración universal sobre los tiempos en los que vivimos.

A medida que el álbum se cierra con la cacofonía de “I Always Wanna Die (Sometimes)”, la banda pone su bandera intrapersonal en el suelo, y comienza a contar nuestras propias historias. Una bomba sentimental, un inmaculado retrato de la vida moderna.

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