Hace unos días buscaba sugerencias musicales en Spotify cuando apareció justo lo que estaba esperando escuchar: ¡fiesta!. El darme cuenta de lo que está sucediendo en Chile, musicalmente hablando, me hace pensar que algo estamos haciendo mal en México. Sin teorías paranoicas, creo que todos somos un reflejo forzado de la situación en el país.

Regresando al tema de la música fiestera, mi sorpresa musical fue Tunacola. Primero le di play porque el nombre me causó curiosidad, luego no pude dejar de escucharlos. Tunacola suena a funk, hip hop, spanglish y tintes de 8 bits; una fórmula que se escucha de manera muy natural al oído, mucha energía y buena onda.

Recientemente, Danky fue la canción que los hizo sonar muy fuerte. En el video contrastan los colores de los Tuna-dancers con lo gris que puede resultar la vida y cómo cada quién hace la diferencia, ¿no?. “Nos vamos a buscar el nirvana a la disco, y cada sábado morir en la pista: ¡Y cada sábado morir en la pista! Prefiero divagar a funcionar. Yo quiero otra historia, otro final. ¡Yo quiero pasarme todos los días de mi vida bailando!”

Pero esa no fue mi canción de enamoramiento. Estos muchachos me conquistaron con Coco Mait. Amigos, todo lo que busco en una canción para sacarle brillo a la pista,lo tiene esta canción : ¡TODO! Antes de esto tenía mi banda chilena favorita, hasta que escuché esta canción “…se hace de noche, en playa; la brisa del Atlántico acaricia tu cara…”.

Estos chilenos comenzaron a hacer música juntos en 2009, y en 2011 lanzan su álbum homónimo: Tunacola. Fue hasta 2014 que su segundo material discográfico salió a la luz, bajo el nombre de Todos los veranos del mundo; ambos imperdibles que pueden escuchar dando click aquí.

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