A 47 años de la muerte de Jim Morrison

En los años noventa, recuerdo que había una gran agitación a nivel cultural en todas partes del mundo, nacían géneros musicales como el grunge, el “alternativo”, que de pronto dominaban la escena y los medios de difusión más importantes de ese tiempo. 

Sin embargo, durante toda esa agitación cultural, se estrenaba una de las películas más controversiales de la época, por el tratamiento que llevó en su contenido, esa película era generada por la mente creativa del cineasta Oliver Stone que le rindió culto al conocido Rey Lagarto. La película se llamó The Doors y el argumento de la misma fue basado en el libro que redacto el baterista del grupo, Jhon Densmore titulado Riders on the storm. 

En esos tiempos yo tenía alrededor de 27 años, había conocido increíbles bandas de ese año, sin embargo, no recuerdo el momento, pero conocí la película The Doors y había escuchado algunas canciones en la radio pública de la Ciudad de México que ya me habían enganchado. 

Conocí primero la obra musical de la banda, quedé cautivo. No había tenido experiencia previa de jazz, hasta que escuché el teclado hipnótico de Ray Mankzareck, con su trabajo de armonía en el que miles pensamientos se colapsan ahí, en la mente, en la conciencia. 

De ahí vinieron en cascada todas las demás melodías, y fue un proceso hipnótico. Después de conocer Love StreetPeople are StrangeRiders of the storm, se colapsaron entonces en mis huesos, las canciones detonaron mi gusto por el alcohol, ya que desde ahí supe que Morrison bebía whisky, me quedé enganchado a éste durante una buena temporada de mi vida. 

Entonces, la película me atrapó, los personajes, aún no estudiaba ciencias de la comunicación, pero más adelante cuando lo hice, integré muchos aspectos de esta película en los trabajos académicos que me pedían. 

Comencé a rastrear música de ellos en el precario internet de hace veinte años, que mucho tiempo se tardaba en reaccionar y descargar todo, pero así me fui haciendo de conocimientos sobre la banda, entender que Morrison tuvo también una carrera breve como poeta, publicando libros que contenían sus versos. Eso fue una gran influencia en mi existencia personal para abrirme a las dimensiones de la métrica, la rima y la versificación, inspirado desde la pluma del Rey Lagarto. 

También me inspiró a leer más, conseguí los libros Nadie sale vivo de aquí, y el de Jinetes en la Tormenta, además de otro libro que se llamaba El Rey Lagarto, y algunos poemas de Morrison, nunca compré discos físicos, más que dos, el Morrison Hotel y el soundtrak de la película de Oliver Stone. 

A 27 años de la obra fílmica entendí, comprendí, estudié y analicé algunos artículos donde entrevistaban a los otros miembros de la banda. Muchos argumentos aseguran que la versión fílmica de Stone tiene algunas irregularidades sobre los hechos que vivió Morrison, que esos ajustes del director no mostraban la naturaleza más real de Jim. Le daban una apariencia de psicópata más que la de un escritor, al menos en eso concuerdo con Manckzareck. 

Pude conseguir a la película en formato Beta, que me quedé de un amigo, aún creo que no me perdonó eso, yo veía la película casi todos los días, y es que no pensaba tanto en la actuación de Val Kilmer, quería escuchar la música de la banda y ver sus actuaciones en público. Como aquella histórica función en la que fueron vetados del show de Ed Sullivan, por utilizar la palabra “elevarnos” que se dijo en un contexto social conflictivo y muy moral en televisión pública. 

Recuerdo esa escena, todavía en estos momentos. Quizá The Doors no fue la gran película que los fans esperaban, sin embargo, en mí sí tuvo un resultado inesperado, me acercó al mundo de Morrison que después fui conociendo más y más, desde cómo era su estilo de escritura, que también fue estudiante de cine, hasta los miles de libros que alcanzó a leer. 

Hoy Jim Morrison cumple 47 años de muerto y su figura de misticismo continúa generando fascinación entre sus fans. La larga y constante búsqueda del verdadero James Douglas Morrison puede no tener una respuesta concreta aún después de muchos años de analizar sus canciones, sus videos, su obra literaria y todo lo que se ha escrito, dicho y filmado sobre él. Sobre la icónica imágen de un artista atormentado, un devorador feroz de las letras y un frontman desenfadado y terriblemente sexual, hay un enorme signo de interrogación flotando en el aire.

Conforme pasan los años, me doy cuenta de que cada vez tendremos menos idea de quién fue Jim Morrison en realidad, sin embargo, su figura dentro de la cultura popular permanecerá intacta, significando millones de cosas para muchas generaciones más. Así son los rockstars.

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