Un disco:

Sunlit Youth

Local Natives

Loma Vista, 2016

Se trata de un tercer disco del que mucho se puede polemizar y con razón. De entrada tienen en contra que no pueden con un look tremendo que los clasifica como epítomes de lo hípster. Tal parece que pesa demasiado que procedan de una zona tan en tendencia como Silver Lake en Los Angeles. Su imagen los condena y nos pone en prejuicio de su música, pero si nos concretamos a lo que escuchamos resulta que “Past lives” debiera ser incluida entre las mejores canciones del año; es totalmente energética, contundente y posee una tremenda batería. Indie electrónico esplendente.

Si este álbum lo vendieran por partes obtendrían mayores dividendos; está partido por canciones verdaderamente brillantes y otras tan intrascendentes que se pierden en la grisura. ¿Será que los dominó esa forma de pensamiento de sólo concebir buenos sencillos y no un disco como una unidad? Por un lado, dan al centro del blanco (“Mother Emmanuel”) y en otros momentos ni siquiera le atinan tibiamente (“Jellyfish” y “Coins”).

Han exagerado en la producción y calcularon demasiado cada movimiento; ello le quitó alma y desparpajo a los temas. Suenan tensos, impostados, pretendiendo ser más de lo que son. Con la pena, pero este disco no habrá de sacarlos de esa segunda división del rock norteamericano. Falta nervio y brío; pesa demasiado cuando se los come la modorra y los medios tiempos. A veces una gema magnífica no alcanza para hacer brillar al resto del conjunto. Ni modo, “Past lives” se quedara como la ínsula magnífica de un territorio mediocre y desdibujado.

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Un libro:

Págale al Diablo

Hilario Peña

NITRO/PRESS, 2016

Juan Nicolás Becerra

 

Ambientada en la incisiva y siempre impredecible costa mexicana, esta breve novela de género policiaco aborda temas perfectamente punzantes y alineados a esas desdichas cotidianas que queman la piel y sacan ámpulas.

“-Sería capaz de nadar en una alberca repleta de tiburones, si así me lo pidieras- le dice Silverio a Telma”.

Una mujer ambiciosa que sufre el trastorno de la adicción al juego (ludopatía), pero que goza de laa bondades de la sensualidad costeña está al asecho del tesoro perdido y no sabe cómo conseguirlo. Con encantos que nadie se quiere perder Telma Suárez, protagonista de esta historia, engancha al devoto y misionero Silverio Peralta cuando intentaba salvaguardarla del pecado con la palabra del Señor para armar un plan maligno que tiene el propósito de asesinar a su cónyuge, un Capitán de un Navío de media pinta que goza de mala reputación (golpeador de mujeres) y eventualmente clasificado como un Pirata de la posmodernidad.

“- Mátalo – me dijo, desde la cabina, pero con la pura mirada. Le dije que sí con la cabeza”.

Las consecuencias de esta escena toman un rumbo inesperado para Silverio que tiene que huir a otro poblado donde el destino le cobra factura y asume confabularse e inmiscuirse en un complot que tiene que ver con una estelar pelea de Box en el Puerto donde la principal apostadora es Telma.

Las sospechas y pesquisas indican que el referí venderá la pelea a cambio de sexo con la frondosa protagonista; el caso que preocupa y ocupa al lector es descifrar a cuál de los pugilistas va a apostar la mujer fatal para asegurar su fortuna.

“No somos hijos de ningún profesor de universidad, ni de ningún político. Para salir del pozo tendremos que ensuciarnos”.

Conformada por dos partes, esta historia manifiesta la redención de sus personajes con su entorno y la frustración de sus anhelos provocados por pretensiones infundadas, por aquí afloran los malévolos arreglos en las pelas de Box, las tormentas pasionales, el crimen, la intriga y la alta traición de las corruptelas locales en una espléndida novela que debe estar en la sección “Negrísima“ de su biblioteca personal. Hilario Peña sin duda es todo un peso crucero de la literatura mexicana.

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