Necesitamos un antídoto supremo contra todas las formas de realismo. Cuando uno ama la vida, no lee. Ni tampoco va mucho al cine. Digan lo que digan, el acceso al universo artístico queda más o menos reservado a los que están un poco hasta el gorro.- H.P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida, por Michel Houellebecq.

El hombre está angustiado porque vive en incomunicación, padece como nunca su propia soledad. El amor, planteado como comunicación, aparece en la novelística actual como un paradigma de la incomunicación total, pues el cuerpo es un mero objeto y el alma es inapresable. La desesperanza surge, entonces, frente a la comprobación real del fracaso de toda comunicación absoluta.

Introducción a «El Túnel» de Ernesto Sábato, por Ángel Leiva.

Sumisión

Michel Houellebecq

Anagrama, 2015

288 Págs.

Este libro tuvo la suerte, o desgracia, de llegar a las librerías de su natal Francia el día del atentado a la revista gráfica Charlie Hebdo, lo que hizo imposible la promoción de la novela que establece la posible llegada de un partido musulmán al gobierno francés en un futuro próximo y lo que eso generaría en el resto de Europa.

Houellebecq ha sido tachado de todo por sus novelas, ésta es la sexta. Del único calificativo que no rehúye es el de misántropo, lo cuál sería indefendible a todas luces.

En Sumisión, el foco principal está en un doctor en Literatura que ha vivido de la academia y para la academia prácticamente toda su vida; la posible desaparición de la educación laica genera en Françoise una serie de cuestionamientos de su vida en general que, irónicamente, fueron uno de los motivos de sus tesis doctoral: la conversión al catolicismo de Huysmans.

La sumisión como tal tiene muchas caras y muchas de ellas tienden a converger en la comodidad, o por obtener fácilmente algo que queremos, somos capaces de renunciar a muchas otras cosas. Un ejemplo: Facebook, con tal de estar en contacto con nuestros amigos y familiares renunciamos a ser dueños de todo lo que publicamos en esa red social. Unas por otras, dirían en mi pueblo.

Sumisión podría ser considerado una ficción distópica similar a 1984 de Orwell, pero vemos todo desde su nacimiento y transición “pacífica” por parte de “la academia” o “los intelectuales”, una parte muy importante de la sociedad que se pudo oponer a este nuevo orden, no ya a los efectos de un Gran Hermano establecido en ese estado colectivista llamado Oceanía.

 

Imagen de portada de www.telerama.fr

1. Imagen obtenida de 222.casadelibro.com

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