St. Germain

St. Germain

Nonesuch, 2015

La realidad es aplastante; suele devastarnos. La premisa para reseñar este disco era evidenciar la manera en que Ludovic Navarre logró reinventar su proyecto muchos años después de que el llamado Chill out prácticamente caducara. La combinación que hacía de jazz y downtempo alimentó una vertiente que presumía ese “french touch” y abanderaba el Nu jazz. Pero la industria del espectáculo es cruel y las tendencias son cada vez menos duraderas. Casi parece la prehistoria cuando nos asomamos a “Tourist” (2000) un disco que le llevó a vender más de 200 mil copias. Todo parecía indicar que St. Germain ya no tenía cabida en el panorama internacional, pero suelen darse gratas sorpresas.

Al día de hoy también es menester difundir música francesa; no queda más que oponer el arte a la barbarie. Si el extremismo terrorista pretende derrotarnos, el ejercicio de la inteligencia a través de la cultura resulta un bastión. Además que este álbum epónimo contiene en su esencia la convivencia entre un músico galo y la legendaria tradición negra –africana y de otras latitudes-. Lo que queda explicitado desde el sencillo de adelanto; “Real blues” es conducida por el sampleo de Lightnin Hopkins –un bluesman legendario- e integra también el sonido de un balafón –destacado instrumento africano-.

Navarre ha contado que requería de reinventarse, de comenzar desde cero y oxigenarse –es por eso que paró durante varios años-.  Se sumó al interesantísimo grupo de músicos que han viajado a Malí para asimilar su riqueza –de Damon Albarn pasando por Brian Eno, Tv on the Radio y deteniéndonos en Nels Cline de Wilco-. Es así que en el disco tocan, entre otros,  Mamadou Cherif Soumano –virtuoso de la kora- y el guitarrista Guimba Kouyate.

Pero la nueva estrategia es combinar culturas y continentes, para lo cual incluyó al percusionista brasileño Jorge Bezerra, quien en “Voila” y “Family tree” luce a plenitud. 8 tracks le han bastado a Ludovic para estar de regreso y acompañado por sonidos excitantes. Francia es un país que requiere de enfatizar su actualidad multicultural, estimular la convivencia racial y religiosa. Esa será la única manera de perfilarse hacia el futuro. ¡Qué el arte salve y una!

Un libro

Franco Félix

Kafka en Traje de Baño

Ed. NITRO/PRESS, 2015

Juan Nicolás Becerra

“Cuando despertó una mañana después de un sueño intranquilo y playero, se encontró con Kafka en traje de baño”.

La idea central que da origen a este libro surge de un anécdota prepatoriana  durante una velada sonorense, donde uno de los asistentes al calor de los tragos declara  abiertamente que es pariente de Kafka, desde ahí surge la premisa de acudir a esta lectura de tres crónicas sobre temas distantes:  la búsqueda de rastros Kafkianos en el norte de México, propiamente en Hermosillo; el origen del Autismo descrito de manera sensible y desgarradora y un viaje a la Patagonia, en el que un detective paranoico visita La Borda, un manicomio con historias insolutas.

La pieza que da nombre al libro es sobresaliente; imaginar a  un joven sonorense ebrio cuando revela que ha sido objeto de burla dado que es pariente del escritor de “La Metamorfosis”,  ese que también creó el personaje de Gregorio Samsa. A partir de ese párrafo sería absurdo dejar la pesquisa, que está narrada con una precisa insolencia y con un irreprochable provocador  sentido del humor;  incluso el enigma de Kafka y sus Kafkitas mexicanos no se lee tan trágico.

Franco conduce al lector  sobre el camino trazado que lo llevó al umbral de estos indicios que están narrados con una dedicada  soltura,  sin frases planas y  sin un canon absolutista: son  simplemente crónicas solazadas en todo momento.

kafkaportada

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