Si la Universidad del Sab-Hop fuera “El Graduado” de Dustin Hoffman, el Vive Latino pasado habría sido algo así como su Mrs. Robinson y la gira que hoy realiza para celebrar aquellas mieles, misma que vivirá su punto culmine con una doble función en el Lunario del Auditorio Nacional, sería su mención honorífica.

Pasa que después de algún tiempo dándole en solitario, con una computadora y cientos de rimas bajo el brazo, el proyecto de Pablo Castañeda, mejor conocido como Sabino, ha tomado poco a poco la forma que él había querido originalmente. “Yo quería ser rock”, dice con aire retador, cuando lo que sale de su lengua son rimas provocadoras, tristes, divertidas y tan descolocadas de todo lo convencional, que el propio Julio Haro, mítico líder de El Personal, envidiaría.

Aquello que antes vibraba igual del lado hip hopero que una pieza de La Banda Bastón, hoy sabe cada vez más a banda de rock, o no. Ni lo suficientemente true para ser hip hop, ni lo suficientemente dark para ser rock. Le llaman Sab-Hop y ya tiene su propia universidad.

¿Cómo fue creciendo Sabino, hasta ser lo que hoy es?

El proyecto lo empecé sólo con mi celular y un auxiliar con instrumentales, principalmente porque era más práctico y más fácil a la hora de viajar. Pero siempre tuve esa espinita de que fuera con músicos en vivo y lo fui consiguiendo poco a poco. Primero se sumó el Tuli en la guitarra, más una computadora y yo. Finalmente, ya para este año somos la full band, con un bajista, un baterista, un guitarrsta y yo, más a parte las secuencias que metemos para expresar esa parte hip hopera.

Todo parte de tu lado rockero, supongo. ¿Es por eso que no te auto defines como rapero?

Si, antes de este proyecto yo tocaba en bandas de rock y de reggae, era lo que siempre quise hacer. Lo que pasa es que cuando inicié a hacer rap pues… nunca ha sido en mala onda pero sí, mis amigos, que siempre fueron como muy fans del rap, me dicen “güey, si tú ni rapero eres”. Y es que en verdad no lo soy, el rap empezó porque fue lo más práctico para mí, poder viajar con instrumentales y dar mi mensaje, lo que pasa es que mi banda de reggae y una banda de rock que tuve, pues no siguieron porque decidí darle a la escuela en ese momento. Después seguimos con el proyecto de Sabino y empezamos a ver que había respuesta a nuestra cura, a la gente le gustó y participaba en esa cura. Definimos lo que hacíamos como Sab-Hop porque todos decían que eso no era hip hop. Entonces como todos caben en nuestra cura, pues es como una escuela, por eso lo de la Universidad del Sab-Hop.

Me llaman la atención tus influencias del lado rockero, que es El Personal, una banda de culto en guanatos que tiene justamente esa esencia en las letras, medio con humor y medio serias también.

Sí definitivamente para mí El Personal y específicamente el “No me hayo”, es el disco que más me ha influenciado tanto en música, como en letras y actitud. Julio Haro, que era el líder de El Personal, se me hace un genio porque podía aventarte un mensaje con humor sin que sonara a payasada. Siempre me llamó la atención la manera en la que él entregaba su mensaje porque ni sabía cantar, pero lo hacía tan sincero y tan a su estilo que nadie puede decir que suene mal. Creo que es lo que a mí me pasa, yo no sé cantar, de chiquito cantaba, pero cuando me tocó salir a cantar con público en algo que se organizó por parte de las mismas clases de canto que tomaba, me dio pánico escénico y me rajé al final, entonces desde ahí yo preferí tocar instrumentos en lugar de darle a la cantada; como que ese evento me bloqueó la parte del canto y por eso mejor me fui por el rap.

¿Y cuáles dirías que son tus influencias del lado del rap?

Me gusta mucho el hip hop chileno, como que usan mucho lo que yo llamo en Sab-hop, bases tropezadas. En Chile como que le meten mucho swing a las instrumentales, entonces yo me clavé mucho escuchando eso y justo cuando conocí a Maxo, quien ha producido la mayoría del material que tengo arriba, le conté que me interesaba hacer como estas bases tropezadas y lo primero que me dijo fue: “ah te gusta el chileneo”, o sea que igual lo tenía ubicado. Cuando lo escuché dije “¡no mames, de aquí soy!”; en Chile hay muchos proyectos que me gustan, pero hay un güey que se llama CHR, los Movimiento Original; en España me gustaba Tremendo Menda, que era un wey nada rapero; me gustaba también Mucho Muchacho, Solo los Solo, casi todos de Barcelona, en las épocas chidas de lo que estaba pasando en hip hop allá, me llamaba mucho la atención. Gringos hasta la fecha no escucho mucho, pero todos mis amigos me fueron enseñando casi casi la historia del hip hop. Pero. En sí como referencias e influencias, sí son más los españoles.

Tuve oportunidad de verte en el Vive Latino y me impresionó mucho la reacción de la gente, ¿a qué le atribuyes que haya detonado de ese modo el proyecto?

A mí me impresionó mucho lo que sucedió ese día. Veo videos y todavía ni me la creo. Pero estoy seguro que de toda esa gente que estaba ahí, muchísima no nos conocía. Es porque las letras tienen eso de que, si no te sabes la rola de inicio, al segundo coro ya empiezas a cantarla, como que te contagia ver al cabrón que está delante de ti que sí se la sabe y está saltando y te contagia. Creo que eso que pasó en el Vive Latino, se contagió la gente muchísimo y es algo que me había pasado en venues chiquitos, pero obviamente a una escala más grande es impresionante.

¿Fue la primera vez que saliste en este nuevo formato de full band que mecionas?

Sí, era algo que ya tenía inquietud de hacer, todos los shows que llevamos del año han sido en ese formato y creo que así va a ser el resto del año, pero en realidad el primer show que dimos así fue el Vive Latino y estábamos todavía conociéndonos, entonces estuvo un poco raro, pero ahorita siento que estamos ya mucho más amarrados.

¿Así es como se van a presentar en el show de Pachuca?

Sí, totalmente. A Pachuca vamos con ese formato y estamos emocionados porque con bandita completa te da chance de irle dando su personalidad propia al show, no estás obligado a la estructura de las secuencias solamente, eso nos permite darle como ciertos momentitos a la presentación, de repente darle más energía si se prende la gente, jugar con esas emociones.

 

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