Me gusta pensar en dos aspectos recurrentes en el arte: el primero tiene que ver con el oficio de ser artista, la resistencia; el segundo, con el producto artístico, la incomodidad. Considero al artista un personaje parapetado en alguna guerra pasada desde la trinchera de sus ideas, disparando en el frente de sus tiempos o tratando de reposar un poco cada que sea posible para así no desfallecer, pues en esas circunstancias a ras de suelo, uno nunca sabe cuánto durará la guerra, si perecerá o superará la incertidumbre y dolor del campo de batalla; el sentido sólo es sobrevivir lo más posible, con el deseo de no perecer en el intento, es decir, en palabras menos dramáticas: uno sólo resiste. Por otro lado, dice mi buen amigo Miguel Ledezma que el arte es incómodo porque nadie sabe para qué sirve, y en eso estoy de acuerdo; entonces, el arte, mientras más incómodo, mejor.

El pasado sábado 19 de marzo fuimos a ver River of fundament, del artista Matthew Barney en colaboración con el músico Jonathan Bepler, lo cual se convirtió para nosotros en un ejercicio de resistencia, pues la película es una ópera de poco más de cinco horas, divida en tres partes. Los patrocinadores fueron la Fundación Jumex, la Secretaría de Cultura y el INBA. Se proyectó en el Palacio de Bellas Artes, hecho que implicó un poco más de esfuerzo para quienes no teníamos un lugar reservado; es un recinto muy bello, fueron montados múltiples monitores que brindaban un sonido excelente, una pantalla con proyección de alta resolución para deleitarnos con una imagen impecable y otra pantalla más para los subtítulos, para no invadir la obra y facilitar su lectura.

Pasar tanto tiempo sentado en la parte superior del teatro, donde los asientos son pequeños y carentes de diseño ergonómico -debido a la época de su construcción, supongo- fue realmente un acto de resistencia, pero bien valía la pena. Resistimos, al final salimos cansados y muy satisfechos.

En un principio la sala estaba casi llena, la gente parecía entusiasmada por ver la película, pero como en todo aquello que requiere esfuerzo, muchos flaquearon; poco a poco la sala fue perdiendo espectadores, tanto, que después de salir a fumar y beber algo en las terrazas del palacio durante el segundo intermedio, logramos ocupar unos asientos para la tercera parte en la sección baja, donde el confort nos ayudó a terminar de consumir esta ópera cinematográfica, escultórica, literaria, performática; un pastiche lleno de referentes múltiples, desde Ernest Hemingway, Houdini, con presencias como Jonas Mekas o Salman Rushdie y la voz de Lila Downs, con bits de hip hop, folk, sonidos guturales, concretos a través de sonidos mecánicos, hornos de fundición, maquinaria destrozando un auto, diálogos construidos con textos de William Burroughs y otros, muchos otros referentes, elementos significativos, fornicación, sexo explícito, fluidos, pero sobre todo heces, muchas heces, la película prácticamente se encuentra salpicada de excrementos.

River of fundament está basado en Noches de la antigüedad, del escritor Norman Mailer y el Libro de los muertos egipcio.

El hilo central de la obra es desenredado por el personaje principal, quien busca renacer en tres tiempos y para ello tiene que cruzar un río de heces. Este personaje, quien es padre e hijo a la vez, preña en el umbral de su muerte a quien es su mujer y madre…

¿Qué?

Exacto, ¿de qué sirven las palabras en este momento?, todo lo que yo le pueda contar sonará incompleto o absurdo; es imposible definir con palabras una experiencia así, incluso ya teniéndola es indispensable reflexionarla, investigarla, leer sobre ella y si tiene el interés suficiente, volver a verla/escucharla después de algún tiempo. Esta obra contiene un alto grado de complejidad y cuenta con elementos incómodos para muchas personas, desde el formato hasta sus representaciones; si bien es cierto que algunas veces se dice que el arte serio es elitista, también lo es el hecho de que un producto cultural estructuralmente complejo, complicado de entender y difícil de consumir, genera beneficios en nuestra sociedad, pues realizar un esfuerzo en pos de la reflexión provoca imágenes nuevas en nuestra mente, crea discusión e intercambio de pensamientos, enriqueciendo la cultura en clara oposición a un mundo de imágenes chatas y fáciles que satisfacen a las masas ávidas de experiencias simplonas desde el sofá.
Éste es el arte que me interesa: el que reta a la mente, al cuerpo, a las convenciones sociales, culturales y morales, el que es incómodo, el que resiste.

Si a ti te interesa saber  acerca de esta obra, la puedes disfrutar aquí, y si no tienes el tiempo suficiente, te dejo a continuación el adelanto de River of fundament y un poco de información sobre dos obras más de este interesante artista.

 

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