X Noizedealer

En su novena edición el Festival Nrmal rompió todas las expectativas que teníamos y los que asistimos a ediciones pasadas lo podríamos calificar como “diferente”. Por primera vez en el D.F. se celebró en un día, reuniendo en el mismo lugar a lo mejor del underground internacional, por primera vez colgaron el letrero de “Sold Out” lo cual repercutió en la rapidez y eficiencia de los servicios, también extrañamos las instalaciones de arte y más chácharas en el mercadillo.

Llegamos justo para ver dos temas de Miss Garrison, suficientes para quedar enganchados a su pop experimental, Sol Oosel tuvo un gran recibimiento por parte del público, Mula puso a bailar a toda la carpa con su refrescante electrónica tropical, una lástima que un día antes hubo poca gente en su show de Pachuca. Echamos en falta más rap y perreo, Álvaro Díaz se marcó un buen concierto acompañado de un baterista portando orgulloso su playera de Luis Miguel.

Mac Demarco fue una excelente estrategia para atraer a los millenialls y los actos de culto que tocaban por primera vez en el país como Sleep y Cornelius a los más clavados, la banda japonesa dio una cátedra de cómo se debe de hacer un show en vivo, tanto instrumental como visualmente, un alucinante e hiponotizante viaje por su discografía.

No faltaron los actos electrónicos, Smurphy sorprendió con un set; Essaie Pas convirtieron en un rave el escenario principal; Felix Kubin es un geniecillo en los sintetizadores y lo demostró; lo de Yves Tumor fue un golpe en la cara, un set corto pero intenso que terminó en slam; el duo canadiense Pelada demostraron que el punk digital existe y no está peleado con el baile.

Nadie esperaba lo que Dub de Gaita tenían para mostrarnos, cumbia tradicional colombiana arropada por bajo y electrónica a discreción hicieron mover hasta a el junkie más tieso. La experiencia de los años de Of Montreal se nota cuando los escuchas junto a esos alucinantes visuales, sucumbimos ante ellos. Explosions In The Sky se presentaron en español y desde el minuto 1 demostraron lo emocionados que estaban por cerrar el festival, un show intenso y largo con momentos de calma y estruendo, feedback y distorsión a todo.

X Lupita RG

Tal vez NRMAL sea una pequeña combinación de los festivales que más queremos: un telonero que nunca pensamos ver + una radical propuesta antillana + un noise que sólo podríamos escuchar en SÓNAR. A simple vista parece ser una mezcla demasiado abierta, como un FYF Fest o un Levitation, pero en realidad se trata de una curación que hace lo posible por traernos a Cornelius con su experimental Shibuya-kei, mientras que en el escenario contiguo pudimos escuchar a los gaiteros más famosos de Colombia, con los tambores más mestizos de toda Latinoamérica.

Lo mejor: Cornelius, con la mezcla de samples, disociación de sonidos naturales y un espectro happy alucinante. Iluminación de beat y la banda que acompaña a Keigo Oyamada es una espectáculo per se.

Lo más sorprendente: Yves Tumor no sólo tiene un amortiguamiento visual y de performance muy impactante y controversial, tiene la rudeza de un beat agresivo. Violencia que recuerda a Death Grips pero que extralimita confines.

Nunca fallan: El bass / pop de Smurphy tiene una propuesta muy bien creada que esperamos escuchar en México cada vez más.

EL Dub de Gaita nos mantuvo atentos durante toda la semana. Los de San Jacinto nos regalaron tradición en Plaza Santo Domingo, luego nos enseñaron en NODO, pero se lucieron en NRMAL (Y en Casa del Lago).

Felix Kubin. Sin respeto a ritmos, síncopas o cambios, Kubin regala tracks que pueden parecer un Leonard Cohen electrónico con toda la influencia del Autobahn de Kraftwerk.

Explosions in the sky. Suenan exactamente como uno se los imaginaba, buen cierre pero no tan imprescindible como Cornelius.

Lo único realmente malo del festival es el acceso al alcohol. Muchos perdimos unos cuentos pesos al no querer hacer una fila enorme para que nos regresaran nuestro dinero depositado en la pulsera comercial. Y pagar más del 200% por una cerveza y que te soliciten propina… es algo que no quisiera volver a experimentar.

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