Sin ganas de hacer nada: NADA, dije. Y me acuerdo que los noruegos siempre me ponen de buen humor; saqué el baúl de los recuerdos y le di play a un viejo favorito que tenía años sin escuchar, Razika. Indie-ska-pop-rock. Suena inverosímil, casi poco probable, pero lo es. Y se hizo realidad cuando un par de chicas noruegas se decidieron a romper con el mood electroso y de dulces guitarras predominante en su ciudad, para dejar el frío a un lado al ritmo de baile…

Iniciaron al más puro estilo del ska de la vieja escuela, Razika a través de un sonido sencillo, con buenos coros y voces dulces logran que cada una de sus piezas se convierta en una aventura musical que nos transporta a finales de los setentas. Con el paso de los años, su estilo se transformó a un suave sonido rockabilly, o eso es lo que me parece.

¿Por qué las voces suenan tan dulces y frescas? Eso se debe a que este talentoso cuarteto apenas y alcanza los veinte añitos… ¿Y lo impecable de su acoplamiento musical? Fácil, estas chiquititas se conocen desde que tenían seis años y desde ese entonces hacen música juntas, lo que les ha permitido crecer y evolucionar musicalmente en una misma sintonía, reflejado totalmente eso en cada una de sus canciones.

En cuestiones vocales, a estas chicas les gusta jugar entre inglés y el noruego lo que hace complicado, para una fan “maleta” como yo, aprenderse sus canciones. Sin embargo son perfectas para escuchar en un caluroso día de primavera, bailar y sentirse menos infeliz por las horas de sueño perdidas (no he logrado adaptarme al horario de verano, y la música bonita siempre ayuda a quitarme el mal humor).

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