Reseña del libro de Kike Ferrari, editado por Alfaguara

Por Emilio Carrera

 

Comencé a leer Que de lejos parecen moscas de Kike Ferrari con reservas. No sería la primera vez que, al atender una recomendación, termino desilusionado. Cuando me dijeron: es novela Negra, tuve dudas; a mi parecer, actualmente se confunde dicho género con la novela policial o los thrillers psicológicos. De entrada tengo que decir que la novela es todo lo que de ella se elogia y más. Está ubicada en Argentina, en la época actual, y nos relata un día en la vida del señor Machi, poderoso empresario sin escrúpulos, lleno de adicciones y complejos. De eventos terribles como la guerra civil en España, la dictadura de Pinochet , el gobierno del general Odría en Perú o, como en el caso de la novela, la sangrienta dictadura militar en Argentina, surgieron personajes que aprovecharon la coyuntura para enriquecerse. Partiendo de un hecho histórico, la ficción literaria de Kike Ferrari encuentra el origen y ascenso del ambicioso señor Machi, y de otro personaje: Robledo Pereyra, alias Cloaca, un torturador de los años duros de la dictadura; un ser abominable y aterrador, que por sí solo merecería una novela aparte.

El día para el señor Machi, comenzó bien: Una felación de la amante en turno y un habano Montecristo. Con la luz del amanecer entrando por las ventanas de su oficina, Machi se acomoda la corbata frente al espejo y resuelve que él es la imagen del éxito. Telefonea a casa para avisar a su esposa que va para allá y  quiere que le prepare el desayuno. Después de inhalar un tentempié de cocaína, aborda su flamante BMW y sale disparado como un rayo negro que se desliza silencioso sobre el asfalto de la Panamericana. A la mitad del recorrido, poco después de pasar una caseta de peaje, sufre una pinchadura. Al abrir la cajuela de su BMW de 200 mil dólares, se encuentra con un cadáver. Ahí empieza el calvario para el señor Machi. Los inusuales clavos que provocaron la pinchadura son el comienzo de la paranoia que lo llevarán a plantearse todas las posibilidades sobre el autor del hecho. Desesperado vagará por colonias populares buscando deshacerse del cuerpo y en el intento descubrirá que el cadáver tiene el rostro destrozado, lo cual le impide reconocer su identidad, y que además está sujeto a la cajuela del carro por unas esposas, unas esposas muy particulares, aquellas con las que Machi inmoviliza a sus amantes para aumentar su excitación.  En el transcurso de la novela conoceremos las diferentes caras del protagonista, su familia, sus colaboradores y sus amantes, así como la necesidad agobiante de ocultar sus temores con un blindaje de marcas: encendedor Dupont de oro, lapicera Montblanc, anteojos de sol Versace, camisa Armani, traje Scappino y Rolex de oro blanco, que, en su opinión, lo elevan por encima del resto de los mortales; alimentándose, más que de la admiración, del resentimiento de los que codician todo lo que él tiene: porque los objetos afirman lo individual y también el marco social.  Imposible empatizar con el protagonista, Machi se muestra como un sujeto soberbio e implacable en la victoria, y que ante el agobio y la desesperación de la circusntancia, termina victimizándose, asumiéndose como un hombre de negocios (un self made man), sin enemigos, ignorando, convenientemente, que está cosechando parte de lo que ha sembrado.

Kike Ferrari nos regala una novela sólida y concreta, brutal y directa. Una montaña rusa de emociones. Una novela de 48 horas, que te atrapa desde la primera página, con un lenguaje realista y agresivo, mostrando el mundo en las palabras coloquiales de los argentinos. Una novela que pondera las situaciones sobre los escenarios. Perturbadora y provocativa. Que de lejos parecen moscas nos confirma que no hay nada más aterrador que la maldad inherente al ser humano. Decile a Machi que estas cosas se pagan, se pagan. Decile. La maquinaria de la venganza está en marcha y no habrá final feliz para el señor Machi.

Que de lejos parecen moscas (Alfaguara, 2018)

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