Desde la tablilla de arcilla de los babilonios del s. VI a. C., pasando por la concepción geográfica del mundo de la Edad Media, los Pergaminos Asiáticos, los mapamundis de 1400, el portulano de Colón y el planisferio de Cantino, la necesidad del ser humano de explicarse y trazar una ruta de navegación para entender al mundo ha sido una de sus máximas preocupaciones. Quizá por ello, siempre nos mantenemos haciendo planes, creando metas, trazándonos un camino a donde conducir nuestra vida, nuestra historia.

“La transparencia exige asimismo una tarea colectiva, que es la que permite participar, elegir y decidir, que es lo que propicia ver, y no tanto la presupuesta luminosidad de la existencia. No se trata solo de hacer algo visible, es cuestión de lograr ser capaz, de ser capaces, de ver. No es cuestión, sin embargo, únicamente de asistir al espectáculo de lo que, por fin, ya se deja ver. Ni de limitarnos a explicarlo o, en su caso, a enjuiciarlo críticamente. La verdadera consideración implica una consistente intervención. Y hasta tal punto, que solo con ella la contemplación no se reduce a pasiva asistencia a lo sucedido. La participación logra sus más fructíferos efectos cuando aborda no solo los hechos, sino que atiende a las condiciones de posibilidad de que se produzcan. Así, el ver no se limita a lo visto, sino que enfrenta lo que hace que venga a suceder. La tarea no es, por tanto, la titánica labor de un visionario, sino la realizada conjuntamente, con firme determinación, para que la claridad no sea una aparición sino el logro de una tarea minuciosa y pormenorizada, una resolución común y compartida”, esto que escribe Ángel Gabilondo Pujol es una gran oportunidad de coincidir en pensamiento para describir la intención de Planisferio: crear una cartografía de intereses, de lazos comunicantes entre personas que delinean sus acciones en el mapa de las expresiones artísticas, culturales y creativas de un mundo que cada vez está girando más rápido sobre su propio eje, virtual y real, un aliciente, para que ahora, sus ojos y los nuestros, encuentren otras perspectivas de esta misma realidad.

Estar orgullosos de ser del sitio donde nacimos y/o donde nos hemos establecido, poder contemplar el universo de la web, participar de él y estructurar nuevas rutas de navegación son invitaciones a otros estados de ánimo; y entre todos los motivos que todos los días nos llevan a sumirnos en pequeñas batallas donde podemos desangelarnos, nosotros, los que integramos este sitio, decidimos pensar en rutas para entrar y salir de la realidad, de los sueños, porque otros mundos son posibles, siempre.

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