¿Qué tienen en común Jack Kerouac, Philip K. Dick, Allen Ginsberg, Robert Louis Stevenson, Truman Capote, Hunter S. Thompson y Artur Conan Doyle con Carlos Velázquez? La respuesta es simple, todos además de ser escritores mantuvieron un idilio con la cocaína.

Por más que se quiera ocultar, la relación entre creadores y la caspa del diablo siempre ha existido y existirá. Más ahora, que el uso del fifi se ha democratizado y como la humedad se ha extendido en todos los rincones del planeta. Porque “Meterte coca es lo mismo que estar atrapado en un matrimonio en eterno conflicto. Rompes con la droga. Regresas con ella. Vuelven a tronar. Tienen sexo de reconciliación. Se gritan otra vez. Hasta que se divorcian. No existe nada más duro que la separación emocional con la droga. La coca cobra una factura exorbitante. Cuando te metes y cuando no. Si la sacas de tu rutina el hipotálamo se rebela. Se crea un vacío en tu vida. Algunos tratan de suplir su necesidad con alcohol o comida. El metabolismo se dispara. A diferencia de los alcohólicos anónimos, jamás se corta la relación con la sustancia. El cocainómano que ha reñido con la droga entra en estado de hibernación. Unas vacaciones de la droga es el mejor afrodisíaco para tomar un segundo o tercer aire en la relación”. Precisamente, esto que escribe Carlos Velázquez en su libro “El Pericazo Sarniento” (Selfie con cocaína) es más que un fragmento de esos textos personales que oscilan entre el relato personal y el ensayo, es la descripción de cientos de personas que se alejan y regresan a la dependencia de la llave.

A lo largo de sus páginas el también autor de “El karma de vivir al Norte” entrega un libro que toma a la memoria como su estandarte y a la verdad de un país violento y convulso como su escenario. Más que ser la historia de un politoxicómano que se desnuda párrafo a párrafo para dejar ver que todo adicto es en realidad una persona que tiene deudas consigo mismo, este libro, en su narración ágil y aparentemente despreocupada, habla de la soledad, del temor a la muerte, de la violencia, de la crueldad del ser humano.

 

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