Cerca de la década de los años ochenta, en medio del movimiento cultural de la posmodernidad el sociólogo francés Jean Baudrillard escribió: “Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no se tiene. Lo uno remite a una presencia, lo otro a una ausencia” (2007, p. 12). Consideró que la simulación había suplantado a la realidad en la cultura de la época.

Paralelamente, Fredric Jameson señalaba la diferencia entre parodia y pastiche en el contexto de una cultura norteamericana fascinada por la nostalgia en el capitalismo tardío: la parodia es la imitación mordaz de códigos, estilos y lenguajes ya existentes o pasados; el pastiche es también una imitación, pero fría y carente de sentido del humor.

Cuarenta años despúes, el miércoles 24 de julio de 2019 el secretario de cultura de Hidalgo, José Olaf Hernández, anunció en su perfil de Facebook que el 26 de julio se inauguraría la exposición Opera Omnia con reproducciones digitales de pinturas y frescos de Giotto, Piero de la Francesca y Botticelli en el Cuartel del Arte, en Pachuca. Destacó la calidad de estas réplicas o impresiones digitales ya que “es posible percibir los detalles más pequeños por el efecto del paso del tiempo en los originales”.

Esto es un simulacro, es un pastiche, no es gracioso. En el Cuartel del Arte, las reproducciones han suplantado a las obras de arte.

Mientras tanto, en el resto de Hidalgo, cada año egresan jóvenes artistas visuales. En México y en el mundo se produce una enorme cantidad de obras de arte nuevas, pero parece ser que para el  Secretario de Cultura de Hidalgo esto ya no es importante, de hecho, ya no es necesario.

Parecería ser que, sumidos en la nostalgia y en la desilusión, la secretaría de cultura nos ofrece la experiencia simulada de caminar en el interior de la Capilla Sixtina sin estar en Italia, de ver las fisuras de las pinturas al temple de Sandro Botticelli sin que lo que observamos sean pinturas, sino impresiones sobre lona o tela.

Frente a los sistemáticos recortes presupuestales a la cultura, el despilfarro cínico. La palabra alemana utilizada para nombrar la imitación superficial, vulgar, cursi y de mal gusto es kitsch. Una flor de tela o plástico es kitsch, una reproducción digital de una pintura del renacimiento sin intenciones artísticas montada en un marco dorado es kitsch.

Hace cuarenta años Jean Baudrillard escribió: “Simular es fingir tener lo que no se tiene”, pero en este caso, ¿quién simula? ¿Quién tiene una carencia, Hidalgo, los hidalguenses o la Secretaria de Cultura?

Trabajos citados

Baudrillard, J. (2007). Cultura y simulacro. Barcelona: Kairós.

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