Por Rogelio Garza

El tres de junio la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró, muy oronda, “El Día Mundial de la Bicicleta”. Fantástico. Gracias a la corrección política que campea aquí, allá y acullá, ahora tenemos dos Días Mundiales de la Bicicleta. O un nuevo día de la bici, distinto pero igual al otro, porque el auténtico y original Día Mundial de la Bicicleta se celebra el 19 de abril desde 1985, como todo el mundo lo sabe. ¿O no?

¿Cuál era la necesidad de crear e imponer otro día mundial de la bici? Sepa la bola. Al leer el comunicado de la ONU al respecto, uno como ciclista sólo puede estar de acuerdo en la conveniencia de la bicicleta como un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio, ecológico y benéfico para la salud 1. Pero todo eso ya lo sabíamos hace décadas y parece que en la ONU lo acaban de descubrir. En el breve documento apuntan los beneficios que nos aporta la rila, “el invento más noble de la humanidad” la llamó el escritor William Saroyan, pero no explican la razón para ignorar olímpicamente el auténtico y original Día Mundial de la Bicicleta sin siquiera mencionarlo. Se sacaron de la manga el nuevo y lo declaran como si hiciera falta algo que ya existía. ¿Por qué no se reconoció al auténtico y original? ¿Era necesario que lo decretara la ONU? Los responsables de esta iniciativa borraron de un teclazo 33 años de  historia del ciclismo urbano. Como si hubieran arrancado las páginas de un libro para reescribir su versión. Porque, ay, no se les vayan a ensuciar las llantitas de sus bicis.

El motivo es un misterio. Pero algo parece ocultarse en el pensamiento de una joven activista que publicó en su Facebook: “al fin, un Día Mundial de la Bicicleta sin droga”. La activista hace referencia a la auténtica y original creación del día en 1985, cuando el investigador universitario de Illinois, Thomas B. Roberts 2, se inspiró en el descubrimiento del LSD el 19 de abril de 1943 para crear el Día Mundial de la Bicicleta. En esa fecha, el genio bioquímico y científico místico Albert Hofmann descubrió los efectos de la sustancia mientras pedaleaba del laboratorio Sandoz a su casa en Basilea, Suiza 3. Después de ese recorrido escribió: “Sentí que el mundo había sido creado nuevamente.” 4 Posteriormente se sometió a más pruebas en busca de una “medicina para el alma”. Y esto es lo que las personitas de mente chaparra aquí y en la ONU no toleran. Entre las buenas conciencias varios activistas del ciclismo suelen negar el origen lisérgico del dichoso día y apoyan la moción de la ONU con la conciencia tranquila, aliviados “al fin”. Y no dudo que hayan sido este tipo de activistas, fanáticos nivel ayatola (“es transporte, no es deporte”), quienes hayan impulsado ese fake day de la bicicleta, los mismos impolutos y moralmente superiores que tomaron el ciclismo urbano para convertirlo en una militancia de consigna y bandera política.

Año con año tratan de ocultar la realidad sobre el auténtico y original Día Mundial de la Bicicleta, como si fuera el motivo de vergüenza familiar cuando debería ser de orgullo, pero son hechos históricos documentados y el LSD está de regreso en el campo clínico como una herramienta en el tratamiento de diversos trastornos de la mente y la personalidad 5. Quizá pretendan engatusar a la nuevas generaciones que ignoran casi todo acerca del siglo pasado, pero a mí me parece una gandallez que ignoren la historia para tratar de contarla nuevamente a su gusto y sin esas aristas incómodas para conciencias ñoñas.

Días mundiales por cualquier tontería hay más de 365 al año, pero la bicicleta es un invento tan grande que quizá merezca esos dos días mundiales como dos ruedas, el auténtico, libre y relajado, y este otro baboso e intolerante. Lo que duele como pedalazo en la espinilla es que el acervo cultural entorno a la bicicleta y el ácido lisérgico –como el libro de Hofmann, My problema child; como la canción de Pink Floyd, Bicycle 6; como las pinturas de Alex Grey en los Bicycle Days y toda la gráfica fantástica del blotter art 7– vaya a ser relegado como una subcultura y harán lo posible por sepultarlo en los sótanos más oscuros de sus conciencias. Pero ese episodio de Hofmann viajando en bicicleta pertenece a la cultura universal del ciclismo, pésele a quien le pese. Como sea, yo seguiré pedaleando sin activismos de por medio y, but of course, festejando el auténtico y original Día Mundial de la Bicicleta al modo retro el 19 de abril. ¡Ciclismo psicodélico o muerte!

 

1 http://www.un.org/es/events/bicycleday/
2 www.youtube.com/watch?v=9tm4y4kRLW4
3 https://www.youtube.com/watch?v=L32mAiLXnLs
4 https://www.youtube.com/watch?v=HBOPFWmZCdM
5 https://edition.cnn.com/videos/tv/2016/04/13/exp-psychiatrist-explains-lsd-study.cnn
6 https://www.youtube.com/watch?v=FPMXt9Me_Fo
7 https://blotterartemporium.com/collections/albert-hoffman

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