En Madrid podemos apreciar las diferentes grafías en toda su extensión territorial a la vez que los esfuerzos de los estamentos públicos por contrarrestar sus efectos. Ejemplos de ello los vemos desde la década de los 90 cuando, en contra del graffiti por considerarlo una especie de “gamberrismo urbano”, se instaura un sistema de multas y sanciones que en su momento llegan a las 160.000 pesetas y el lavado del muro; en la década del 2000 se pone en marcha la Ordenanza de Limpieza y la Ley de Acompañamiento de Medidas Urgentes de la Comunidad de Madrid, que contempla entre otras medidas el aumento de las sanciones económicas de entre 1.500 y 3.000 euros conmutables por servicios sociales comunitarios y la limpieza del graffiti.

A pesar de todo, la práctica del graffiti es prolífica, en algunos casos reafirmando identidades barriales tal como lo plantea Figueroa Saavedra en su investigación: en el caso del barrio Vallecas a través del graffiti se reafirma a sí mismo y en el barrio Malasaña dada su vocación de uso más comercial, los dueños de los locales aprovechan las bondades que ofrece la estética el graffiti para sus fachadas. Este giro en la estrategia pictográfica puede ser visto como tergiversación de la esencia reivindicativa del graffiti, pero también como una nueva circunstancia para que estas actuaciones sean catalogadas ya no como vandálicas sino como arte callejero (Figueroa Saavedra, 2007) .

Otro sector de interés es el barrio de Lavapiés, probablemente uno de los más pluriculturales y polifacéticos que se encuentran en Madrid, lugar donde todas las grafías, publicidades y tipografías tienen su lugar en un escenario multicolor que ofrece al transeúnte urbano toda clase de ofertas de ocio, cultura y comercio; este entorno es testigo de una continua colonización de nuevos muros, cerramientos de solares o de comercios para ser aprovechados gráficamente.

El graffiti ha venido colonizando otros espacios por fuera de sus límites barriales para inmiscuirse en los círculos de arte como la Feria de Arte ARCO, para la cual en 2012 algunos graffiteros son invitados por el periódico El País a expresarse gráficamente en su stand (Hermoso, 17 de febrero de 2012). Adicionalmente, en el centro cultural CaixaForum de Madrid se realizaría un debate acerca de este tipo de expresión  (El País, 13 de febrero de 2012; Cuéllar del Río, 17 de febrero de 2012).

La polémica sigue abierta ya que en noviembre de 2013, la policía arresta a quien en su momento consideran el “graffitero más activo de la capital”, conocido con el nombre de LOSE, acusándolo de utilizar una técnica conocida en el medio local como “palancazo”, la cual consiste en accionar el freno de emergencia de los trenes del Metro o de Renfe, para a continuación proceder a pintarlo e imputándole daños por valor de más de 30 mil euros (Barroso, 5 de noviembre de 2013).

El graffiti ha venido colonizando otros espacios por fuera de sus límites barriales para inmiscuirse en los círculos de arte como la Feria de Arte ARCO, para la cual en 2012 algunos graffiteros son invitados por el periódico El País a expresarse gráficamente en su stand (Hermoso, 17 de febrero de 2012) [Figura 141]. Adicionalmente, en el centro cultural Caixa Forum de Madrid se realizaría un debate acerca de este tipo de expresión  (El País, 13 de febrero de 2012; Cuéllar del Río, 17 de febrero de 2012).

La polémica sigue abierta ya que en noviembre de 2013, la policía arresta a quien en su momento consideran el “graffitero más activo de la capital”, conocido con el nombre de LOSE, acusándolo de utilizar una técnica conocida en el medio local como “palancazo”, la cual consiste en accionar el freno de emergencia de los trenes del Metro o de Renfe, para a continuación proceder a pintarlo e imputándole daños por valor de más de 30 mil euros (Barroso, 5 de noviembre de 2013).

A mediados de 2006 se aprueba una ordenanza municipal que busca terminar la contaminación visual en la vía pública. Cuando en el año 2009 se aprueba la Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior, se da inicio a un proceso de regularización, legalización y remoción de publicidades que no cumplan dicha normativa; luego se abren unos expedientes de “indulto” de expresiones publicitarias que en su momento son consideradas patrimonio de la ciudad, parte integral de su desarrollo urbano como el de Schweppes en la Gran Vía, el de BBVA en el paseo de la Castellana y el de Firestone en la calle de Alcalá (Verdú, 3 de febrero de 2010); sin embargo, fuentes oficiales explican en su momento que éste último nunca fue “indultado”, retirándose finalmente el 10 de marzo de 2014 (El País, 10 de marzo de 2014).

En el caso del anuncio de Tío Pepe en la céntrica Puerta de Sol, un anuncio publicitario cuya remoción, a causa de cambio de uso en el edificio que le albergaba desde 1936 (ahora tomado por la multinacional Apple) causa polémica en su momento, tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación, discusión en la que participan reconocidas figuras de la publicidad, el urbanismo, la autoridad municipal  y hasta familiares del diseñador del sonado artefacto (Pérez-Lanzac, 3 de mayo de 2014), ya que había sido patrimonio de la ciudad. Finalmente el montaje publicitario es reubicado en el remate de otro edificio en el marco de la misma plaza.

Lo que nos queda siempre son las preguntas abiertas acerca de los dispositivos de apropiación del espacio público, vistos desde la óptica de sus resultados pictográficos…a través de ellos se traslucen estrategias públicas, comerciales, artísticas y de otros órdenes, que dejan huella…grafías en la piel de la ciudad.

 

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