Todo cuerpo textual mantiene en él las indicaciones con las cuales se puede descifrar. Uno de los recursos semióticos que nos pueden ayudar a explorar lo que sucede en el libro más reciente de Rocío Cerón, Nudo Vortex (Literal, 2015), es una de las estrategia que Ortega y Gasset configuró en relación a la movilidad de la lengua española. Intuyó que el sentido dinámico del lenguaje se puede descifrar en otro ámbito; a él le pareció que podría hacerse desde el de la mecánica clásica.

Para el caso de Nudo Vortex lo conveniente a esta intuición sería mapear el libro con la mecánica de fluidos [/alguien deletreó lo que había visto: reconoció piedras, la/lanza con la que cazaba, sus propias manos. Ciencia pura.]. En la mecánica de fluidos se puede considerar como un movimiento vorticial cuando el cuerpo tiende a una espiral turbulenta alrededor de un eje. El eje está señalado por un vacío. Una depresión central que forma una cavidad vertiginosa. [El miedo de no ser sino un cuerpo vacío/ que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar,/ y la angustia de verse fuera de sí, viviendo,/ y la duda de ser o no ser realidad. Xavier Villaurrutia, citado por Rocío Cerón].

Desde el título, Nudo Vortex nos refiere –además de a este tipo de movimiento que es alternadamente caótico y ordenado– a un fenómeno que solamente ha sido comprobado de manera teórica [líneas suspendidas en lenguaje tentacular, simulacro de la vida detenida]. La representación física de los vórtices anudados en fluidos reales sólo se ha logrado a través de las nuevas técnicas de impresión en tres dimensiones [Lenguaje: tecnología para reconocer el rostro]. Es decir, Nudo Vortex se trama desde una configuración conceptual que necesita de otro soporte para exponer su vocación de metáfora, de transporte [Golpe, golpe/ Sampler].

También la mecánica de fluidos nos ofrece como parangón lo que se denomina «Calle de vórtices de von Kármán». Imaginemos un río. Después acerquemos a cualquier margen y descubramos una roca. En ella choca una de las corrientes –el lenguaje, por ejemplo, o la vida trasladada al lenguaje. En el borde de la corriente vemos cómo se forma un remolino, una turbulencia que hace girar al cuerpo de agua sobre sí mismo y choca a contracorriente [el Agua […] destella: musculatura donde los/huesos, su resonancia de percusiones en vuelo, transitan]. El patrón que acontece después es variable, pero generalmente repite vórtices en remolino, uno detrás otro. Es decir, las partículas que forman un flujo turbulento se reúnen en una corriente, chocan contra otras y luego se separan [13:28 horas/ La circularidad de un pensamiento. Lo que el cuerpo acarrea en las venas (metáfora). Lo líquido de las bahías y cauces interiores. ¿Se esconde entre las corvas?]. Algunas partículas se dispersan en otras corrientes. Pero hay también las que vuelven a ser capturadas por la capa de fluido y forman otro remolino, y chocan y se separan [el sonido, torcedura de cada pliegue].

Cerón toma un pequeño número de temas y en torno a ellos hace girar algunas partículas textuales, nos ofrece una visión orgánica de su manera de contemplar los fenómenos del mundo. La vida. Parafraseando el comentario que Rodrigo Castillo hace en el prólogo, somos carne y lenguaje [Buscamos con los dedos cerca del muslo un lugar, un nudo donde/se guarda una constelación, tanteamos buscando aquel universo donde se cierne toda la/vestidura de la epidermis […] Cantata].

Portada NUDO VORTEX-FINAL

 

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