“Todos de mí se burlaron, tirado en el fondo del barro…”. Amo la forma en la que Dënver transforma el drama adolescente en oro puro, himnos que pueden vestir almas desconsoladas o enamoradas de todas las edades. Seamos honestos, a veces pareciera que esta etapa nunca termina; justo hace unos días hablaba con un amigo sobre que a los 16 se sufre por amor y es lo único que te preocupa, ya cercanos a los 30 hacemos lo mismo pero pagando el cable, la renta, la luz, el agua y las malas decisiones que tomamos para llegar hasta donde estamos.

En el fondo del barro, el más reciente video del dueto chileno, nos habla de un grupo de amigos de esta generación o de cualquiera, amigos que sólo se tienen a sí mismos compartiendo un himno de vida que representa su pena más grande: ser rechazado, la desesperación de un infierno inmaculado.

Este video está dirigido por Bernardo Quesney, quien con anterioridad ha colaborado con la banda. Quesney logró un dialogo particular con el espectador: un tremendo juego entre la nostalgia, la identificación, el baile, la desesperación; el estar perdido, perdido…

Estaba ansiosa de ver el video porque hace unos meses leí una entrevista donde Miltón decía que esta era  la versión denveriana de “Yo no nací para amar”; ambas hablan de una persona que no sabe lo que es ser amado… No sé si en el mismo sentido, pero sé que coinciden en un punto: la adolescencia, siempre tan frágil y sentimental.

 

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