Un disco

Niña Pastori

Ámame como soy

Legacy, 2016

La española es una cantaora de gran abolengo y prosapia. Tan sólo por la exuberante versión de “El cantante” –himno insignia de Héctor Lavoe-, a dueto con el inmenso Rubén Blades, en clave de salsa aflamencada, vale la pena escuchar y apreciar este álbum, que se compone en total de nueve versiones y tres temas propios.

La artista ha emprendido una búsqueda en otros ritmos y tradiciones para oxigenar su cante y llenarlo de un influjo distinto; así fue como llegó a un clásico de la bossa nova, como lo es “Usted abusó” (de los brasileños Antonio Carlos y Jocáfi) y “Ámame como soy”, una composición de Pablo Milanés, utilizada para titular a este trabajo delicioso.

Pastori le dedica una de las canciones originales a su hija: “Eres tan pequeña”, la cual compuso con su marido, Julio Jiménez. Pero su fuerte está en esas versiones acariciantes, como el bolero “Te quiero te quiero”, que dieran a conocer tanto Nino Bravo como Elio Roca, y “Hola soledad”, del cubano Amaury Gutiérrez y dada a conocer por su compatriota Francisco Céspedes. El entorno salsero aporta uno de sus clásicos –interpretado por un montón de gente-: “La quiero a morir”.

Un detalle especial es la participación de la gran bailarina Sara Baras, sumando su arte a la pieza “Remolino” (también de Amaury). Así que lo de menos es que también versione a Alejandro Sanz y Juan Luis Guerra. Uno de esos excelentes discos para dejar de oír lo de todos los días.

Un libro

Juan Nicolás Becerra

Elmer Mendoza

Besar al detective

Ed. Alfaguara

La cuarta entrega de la saga policiaca protagonizada por Edgar “El Zurdo” Mendieta está conformada con una alegre, libre, oscilante y generosa narrativa. Esta vez, el policía debe desmarañar el brutal asesinato de un brujo adivinador que al parecer interpreta mal el futuro de un mafioso y le cuesta la vida.

De manera imprevisible y paralela a este crimen, la líder del Cártel del Pacífico es emboscada por un brutal comando, que la llena de ráfagas y la deja moribunda en un hospital  -custodiado por la  Federal y la Marina-.

A cambio de información que el cártel le proporciona para resolver el homicidio,  “El Zurdo” debe ayudar a “La jefa” -Samanta Valdés- a escapar del cerco en el que se encuentra,  lo que da como resultado un enfrentamiento protagonizado por sicarios y  autoridades  cargado de disparos, muertos y traiciones, donde finalmente se logra el cometido. La complicidad  y ayuda del Zurdo queda en evidencia y es destituido de su cómodo cargo en la policía local.

Sin embargo, ahí no termina todo, “La jefa”, convaleciente, logra escabullirse a una de sus casas de seguridad justo cuando Mendieta recibe una llamada de una voz anónima que le advierte: “Vas a pagar  todas la que debes, viejo cabrón”.

La personalidad insensible y fatal de “El Zurdo” logra que esta historia sea plausible  y excepcional de principio a fin; aunado a que establece un ambiente verosímil de los alcances del tráfico de drogas y sus consecuencias.

elmer

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