En el Valle del Mezquital hay un dicho: “¡Todo lo que corre y vuela, a la cazuela!”. Y hay que estar en la muestra gastronómica que anualmente se lleva a cabo en Santiago de Anaya para comprobarlo.

Santiago de Anaya es un municipio del estado de Hidalgo que está a unos 60 kilómetros de Pachuca, la capital. Se encuentra en lo que se conoce como Valle del Mezquital, macrorregión conformada por 26 municipios más. Su población es mestiza e indígena, de hecho, aproximadamente una tercera parte de sus habitantes todavía hablan la lengua hñäñhú.

El clima del Valle del Mezquital es semidesértico, su flora está compuesta por cactáceas como el maguey, el mezquite o el nopal, y su fauna por conejos, coyotes, liebres, zorros, armadillos, tlacuaches, lagartijas, víboras e insectos. Con todo esto se cocina.

A lo largo de los años, los habitantes del Valle del Mezquital han tomado la flora y fauna representativa y la han combinado con distintos tipos de chiles y alimentos más tradicionales, como el maíz y el frijol.

Con la intención de preservar la cocina tan antigua y exótica que tiene la región, en la década de los setentas un grupo de personas empezó a organizar un pequeño concurso de comida en Santiago de Anaya. Pero fue hasta 1980 cuando la organización pasó a manos de la Presidencia Municipal y se creó propiamente la Feria Gastronómica de Santiago de Anaya, que este año celebró su edición número 35.

La Feria Gastronómica de Santiago de Anaya se instala en las calles principales del pueblo. Hay que decir que no necesariamente se necesita tener espíritu aventurero para ir, pues hay una buena cantidad de comida a la que estamos bien acostumbrados, como barbacoa de pollo o de borrego, elotes, esquites, quesadillas o tlacoyos de alberjón y frijol, entre otros. Pero ya estando ahí, sería una pena no probar los platillos exóticos que muy difícilmente se encuentran en otro lugar de México.

He ido dos veces y debo decir que este año me decepcioné un poco, porque la feria no había arrancado en forma y muchos puestos no estaban colocados. En resumen, se sentía desangelada. Creo que este punto lo deben de cuidar los organizadores.

Pero hablando de la comida, me ha gustado la carne de zorrillo, la probé en chile guajillo, en penca; se podría decir que es una especie de mixiote de zorrillo. Me sorprendió que el sabor fuera poco menos fuerte que el de la carne de borrego, cuando precisamente esperaba lo contrario.

Esto es lo interesante de aventarse a probar cosas nuevas. Antes de probar algo nuevo te haces una idea en la cabeza de lo que puede ser, pero no es sino hasta que te lo comes cuando te llevas la sorpresa, que puede ser buena o mala, pero sorpresa al fin.

La carne de zorrillo fue una buena sorpresa para mí, no así la de víbora, cuyo sabor no me agradó. Definitivamente no sabe “como a pollo”, además de que se me hizo muy difícil de comer por tanto hueso.

Aunque uno pudiera pensar que los platillos con carne son lo mejor de la feria, la realidad es que, para mí, lo mejor tiene que ver con vegetales, flores e insectos. De hecho, la gran mayoría de platillos no llevan carne.

Los elotes son deliciosos, los hierven con una hierba llamada “pericón”, que tiene un olor a anís y les da un sabor muy especial; salen “prietitos” y no blancos, como los que normalmente comemos en la ciudad.

Tenemos también a la flor de palma o flor de izote, que es la flor de la yuca, un árbol. La probé con huevo en salsa de chile morita y estaba realmente buena, de hecho, el sabor del huevo pasa a segundo plano por el de la flor y la salsa.

Recomendables también son los xamues, que son unos insectos negros con puntitos rojos; se pueden comer asados en tacos o de la manera más común, que es en salsa.

También se encuentran otros tipos de insectos, como los chapulines, los chinicuiles o las chicharras.

Pero los reyes de la feria gastronómica definitivamente son los escamoles, hueva de una hormiga muy especial que sólo se encuentra en la zona Centro de México. Su temporada es entre marzo y abril, que es cuando la hormiga construye su nido bajo la tierra y pone los huevecillos. En cuanto la hormiga empieza a nacer, se termina la temporada.

Se puede decir que ¡todo sabe bueno con escamoles! En la feria, los escamoles normalmente se comen fritos en mantequilla, en tacos, pero hay muchas otras formas muy ricas de comerlos, por ejemplo, en salsa verde con nopales o en chiles rellenos.

Mención aparte merece la fonda “Doña Jose”, ubicada en una de las calles principales y que no forma parte de la feria en sí; es un lugar establecido que uno puede visitar durante todo el año. Ahí me han dado el mejor platillo que he comido en Santiago de Anaya: tortitas de flor de garambullo con escamoles bañadas en adobo. Una delicia.

La Feria Gastronómica de Santiago de Anaya se trata de caminar y de aventurarse a comer. Es diversión pero también cultura por el interés de conocer los platillos que comían nuestros antepasados.

Al regreso, si es que uno regresa cayendo la tarde, sólo queda detenerse un momento para admirar la puesta del sol que nos regala el Valle del Mezquital.

Feria Gastronómica Santiago de Anaya

Dirección: Centro de Santiago de Anaya, Hidalgo.

Horario: Jueves, viernes, sábado y domingo de cada Semana Santa.

Para más informes: http://santiagodeanaya.gob.mx/web/inicio.php

Comentarios

Comentarios