El fin de semana pasado, Pachuca trató de vibrar con la presentación de Sekta Core, Golden Ganga y más bandas; pero al referirme a trató, es porque seguimos viviendo un momento en la escena del ska, en donde nos está ganando la violencia. Donde las nuevas generaciones están en un concepto equivocado sobre lo que significa el ritual de skankear, el ritual de los círculos de baile en donde todos bailábamos sin resentimiento, sin mal pasarnos, siempre agradeciendo al final de la rola al de a lado por vibrar con nosotros.

Lo he dicho en diversas ocasiones, es demasiado frustrante para alguien como yo, que ha estado tantos años en este merequetengue, que busca siempre la promoción de las bandas y de los espacios que se abran para los festivales de ska y reggae, no sólo en Pachuca, sino en todo el país; el mirar cómo las nuevas generaciones se olvidaron que el problema no somos nosotros, que la pelea no debe ser entre nosotros; y sin embargo nada más van a los conciertos a monearse, a beber alcohol, a ver cuántas personas golpean (como si fuera concurso), a mal vibrar una escena que ha luchado desde siempre por demostrar que no somos violentos.

Lo que se vivió el viernes en el Salón Mineros, pasó más allá de un simple conato de bronca, se convirtió en la pelea de gente de un municipio contra la de otro, háganme el rechingado favor, es como cuando en los tiempos retros se peleaban de una manera inútil, salvaje, estúpida, los de un barrio contra el otro. Eso no es el ska, eso lo pueden vivir otros géneros musicales, pero no el ska mexicano, y verlo me dio mucha tristeza.

Ah pero eso sí, todos estos salvajes son los primeros que se quejan porque no hay espacios para estos movimientos, o porque los organizadores meten más reggae que ska, que no hay toquines como antes; pero carajo, como quieren eso, si no saben comportarse en un show, porque les gusta provocar, pero al momento que alguien les responde, no saben aguantar y entonces de manera grupal van a querer golpear al que antes molestaron y solamente en un acto de defensa hizo lo mismo.

Si cada vez hay menos toquines, es porque además de que no les gusta pagar, de que todo lo quieren gratis, también es porque se la pasan faltándole el respeto al demás público, a los organizadores y hasta las bandas, que muchas de ellas inclusive han tenido que parar, porque también se dan cuenta que están en todo menos en lo que deben.

No les deseo mal, pero ojalá que dejen un rato sin conciertos a esta ciudad, porque quizá es la única forma de que entiendan, que los espacios no nos los cierran, los espacios nos los estamos cerrando nosotros mismos, por no sabernos comportar, por dejar de lado el amor por un movimiento que ha buscado siempre hermanar no violentar, el propio Chapo Salcedo en un momento se los dijo, la violencia no debe darse entre nosotros; recuerdo que en uno de los conatos que sucedieron, estaba junto a mí Héctor Rivera y me escuchó decir lo lamentable que resultaba esto y al final cuando ya se iba me dijo, ya no te enojes; aunque me daba la razón de lo que sentía. Un movimiento en donde está ganando la mona, el tonayan y la mala vibra de una nueva generación que está convirtiendo este movimiento, en lo que muchos luchamos porque no se convirtiera, en una moda.

Si no nos ponemos las pilas, acabaremos destruyendo desde adentro, un movimiento que es tan chingón, que no sé ustedes, pero no quiero que se acabe nunca, pero sí que se vayan todos los que no sepan lo que en realidad significa el ska.