La banda madrileña será parte del Mangofest, este 16 de febrero

“¿Ves? Todo empieza por un motivo/ Hay guerras que se libran solo/ Y en ésta me toca volver allí/ Donde solía tener un padre/ Donde jugaba a ser cantante/ En una habitación con vistas a un gran centro comercial”. Mi deseo más ferviente es seguir creyendo en la fuerza de las canciones y la magia que provocan.

Recién conversé con Alberto Jiménez, la voz de Miss Caffeina, e insistí en el poderío de “Mira como vuelo” –su tema insignia-; a los pocos días regresó a su repertorio, tan sólo para descubrir que han acometido con un tema nuevo. “Reina” me parece una de sus mejores composiciones; el juego melódico es esplendente y permite que lo mejor del indie se cruce con el pop y acompañe a una letra que ya no brota de una urgencia adolescente, sino que emana de la experiencia vital: “Voy a liberarme/ Voy a dejar de odiarte/ Voy a pensar que la culpa no fue tuya y perdonarte”.

Parece que en el panorama español del rock se percibe un relevo generacional, que trae consigo un ánimo renovado para que sus nuevos protagonistas se decanten por hacer las Américas una vez más. Miss Caffeina está a punto de hacer una gira por nuestra tierra, y por ello es oportuno conocer su trayectoria, que ya se reparte en 4 álbumes, desde que comenzaron en 2006, y que se completarán cuando el mes que viene aparezca Oh Long Johnson, que ya está terminado y listo para volar.

Existe una serie de bandas españolas muy apegada a la parte independiente, me refiero a los casos de Izal, Dorian, Viva Suecia, Love Of Lesbian; que partieron desde allí y dieron el salto hacia un público mucho más amplio, ¿Miss Caffeína en qué parte de su desarrollo se encuentra?

Nosotros empezamos de una forma independiente, en círculos musicales más underground. No teníamos una disquera que nos apoyase al principio, poco a poco fuimos creciendo, firmamos con una multinacional, siempre sin sacrificar nuestro sello musical personal. Empezamos a crecer más. Con el anterior y tercer disco, Detroit (2017) se amplió mucho el rango de público. Comenzamos a sonar en más, a tocar en lugares más grandes. Prácticamente con este disco cambió todo.

Pensemos en bandas que tuvieron que tomar una decisión en los 90 y algunas optaron por cantar en inglés; otras siguieron el rumbo del español, ¿qué importancia le dan al idioma como parte de su propuesta artística?

Hay muchas bandas acá en España que cantan en inglés. La verdad es un idioma mucho más musical, es más fácil componer canciones en ese idioma. Tiene mucho más monosílabos, todo suena más bonito. Nos decantamos por el español porque es nuestro idioma. Conecta más directo con la gente. Es mucho más rico en varias cosas. Es el idioma en el qué hablamos diariamente. Es más fácil para nosotros contar cosas en castellano.

¿Qué otros músicos españoles han sido tu influencia, en términos del manejo de las letras?

En la forma de componer y expresarse, Joaquín Sabina, que es como muy explícito; te cuenta las cosas tal cual. Igual nos gusta más la metáfora, cada uno puede hacerse la idea de lo que trata una canción y no tiene que ser precisamente lo que yo he pensado al escribirla. En nuestra primera época aprendimos mucho de Iván Ferreiro y su grupo Los Piratas. Tenían una forma de contar las cosas como más simbólica; es también un poco nuestra forma, de no explicarlo demasiado.

En ese sentido, ¿habría algún compositor del mundo anglosajón, que haya sido como un ejemplo a seguir en el momento de desarrollar tus canciones?

Era muy seguidor de The Cardigans. Su forma de contar las cosas siempre me ha parecido muy buena.

Oh Long Johnson (2019), el nuevo disco, ya no tarda, en él invitaste a la escritora Elvira Sastre y a Javier Vidal a que ayudaran a escribir algunas letras, platícanos un poco de esa decisión y lo que aportaron a las canciones.

En este caso, ellos dos ayudaron a Sergio a escribir un par de canciones. Al principio, quieres expresar según tu manera y forma de escribir el mensaje. Nos rodeamos de gente muy talentosa que aporta mucho a la hora de hacer un disco. Así como nos rodeamos de músicos y que aportan una guitarra o un teclado; Sergio ha hecho esto con Elvira. Ha enriquecido bastante el disco. Aporta ideas diferentes y otro punto de vista a la hora de hacer canciones. Nos ilusiona bastante.

En el caso de Elvira, ¿ustedes eran seguidores o ya la habían leído? Porque se convirtió en todo un fenómeno.

Aquí en España, desde luego. Tiene muchos seguidores y nos parece muy interesante. De los artistas más interesantes que han surgido en las redes. Es un lujo contar con ella.

¿Consideran que puede haber un vínculo entre la poesía formal y la escritura de canciones de rock?

Total. Al final es lo que buscas, cuando estás haciendo una canción, estás creando poesía, mejor o peor, pero al final es poesía.  Utilizas también técnicas de la poesía. La estructura, el rimar. Es una forma de expresarse muy similar, y se complementan muy bien.

Me parece que “Mira cómo vuelo” es una canción que marcó un punto de inflexión en la historia de la banda; ¿cuál es tu punto de vista acerca de todo el fenómeno que causó? ¿cúal es la anécdota alrededor de la composición de este tema?

Cuando nosotros lo grabamos, no era para nada el tema favorito del disco. Aunque la disquera, el productor, el manager nos decían que tenía que ser el single, es el tema que va a cambiar todo. Al final les hicimos caso. Nos abrió muchas puertas, sonó en la radio y estuvo ganando varios premios. Habla de varias personas en concreto. Que nos caen bastante mal y decidimos dejar de relacionarnos con ellas. Era como un canto de traición. Mucha rabia, pero muy positiva.

Saltemos a “Merlí”- otros de los sencillos de adelanto-, que de entrada supone un cambio y una evolución muy importante de la banda, ¿lo consideras así?

No sé si es evolución, porque desde dentro es muy difícil verlo. Pero sí que supone ir a otro sitio. Nos aburrimos muy rápido de nosotros mismos y estamos probando cosas nuevas. Nos gusta la sensación de sentir que somos una banda totalmente nueva cada vez que sacamos un disco. Que la gente no espere que repitamos un disco dos veces. Nuestro público espera que en nuestro nuevo trabajo haya un cambio. No escuchamos lo mismo ahora que hace 10 años. Nos motiva. Nos ilusiona.

¿Será que parte de este cambio notorio venga del uso de los sintetizadores y los teclados?

Claro. Cuando cambias de instrumento a la hora de hacer canciones, cambia también el concepto de todo. Cuando coges una guitarra y te pones a tocar, te sale la canción de una manera. Cuando tomas el sintetizador, te lleva más al baile, a lo electrónico. Tus canciones las vistes de otra manera. Te llevan a componer desde cero de otra manera. Así que el cambio de instrumento, al final, lo cambia todo.

Escuchando “Merlí”, uno intuye que en términos de producción, presupuesto y grabación; el nuevo disco “Oh Long Johnson” es un proyecto mucho más grande, ¿en realidad es así? ¿describirías cómo fue el proceso de grabación?

Cuando las cosas van mejor, la disquera apuesta más. Puedes hacer las cosas más lentamente y tomarte el tiempo para pensarlo todo mejor. El productor es el alemán Max Dingel. Ha sido un proceso diferente a lo anterior. Hemos llevado las canciones desnudas al estudio y se ha iniciado la producción desde cero. Hacia donde nos llevaba una y otra. Ha sido mucho más laborioso y largo, pero más interesante el trabajar así.

En el pasado, hubo interés de distintas bandas españolas de contactar con el público mexicano, de repente se perdió y se dejó de hacer; ¿a qué crees que se debió este cambió en los artistas españoles?

Siempre, en la década de los 80 y 90, los artistas que funcionaban acá, siempre iban a México. Dejó de pasar, porque hubo una crisis muy fuerte en la industria disquera. Se dejaron de vender discos por la piratería y porque la gente podía descargarlos. No había ni presupuesto ni ninguna intención de invertir, como estamos haciendo nosotros, de ir a México de cero. No sabemos qué va a pasar, entonces vamos a sitios pequeños. Es un trabajo que ahora las bandas se piensan mucho esos riesgos. Ahora la gente está conectada de otra manera, por Spotify sin necesidad de ir al lugar físicamente.

Ustedes como músicos, ¿qué tanto conocen de lo que estaba ocurriendo en México? ¿Hay conocimiento o de plano sigue esa separación?

Por ejemplo, en el plano más mainstream o pop, si que nos han llevado varios artistas mexicanos. Julieta Venegas, Natalia LaFourcade. En lo otro, si hay que buscarle más. Bandas un poco más alternativas como Camilo VII. Con los cuáles estaremos colaborando aquí y allá. También está Porter, que a nuestro guitarrista Sergio le gusta mucho.

Finalmente, la frase “Oh Long Johnson” parecería que es como un fragmento de algún poema famoso o algo así, ¿cómo es que llegaron a este título?

Es mucho más sencillo y más absurdo. Se refiere a un video viral que salió hace muchos años. Salía un gato que hablaba. Entonces de allí salió la canción del mismo nombre. Habla de las cosas absurdas que salen en Instagram, Twitter, Facebook. Que nos une mucho y nos hace no estar tan pendientes de las cosas realmente importantes. Muchas canciones tocan esa temática y nos gustó esa metáfora para título del disco.

En el disco anterior, cuando recurren a Detroit, que tiene una tradición rockera, pero también es un lugar hosco y difícil, ¿qué los llevó a darle el nombre de tal ciudad?

Después del segundo disco, hicimos una gira muy larga. Hubo un momento en que estábamos muy cansados y teníamos ganas ya de terminar. Estábamos vacíos y tuvimos que hacer una parada de año y medio para viajar, escuchar nuevas cosas. Detroit nos pareció una ciudad para realizar una buena comparativa. Es una ciudad muy grande con muchas canciones como de carretera. De repente tuvo un declive muy grande. Ha tenido que ir poco a poco sobreviviendo. Hoy en día es igual, si vas a Detroit, las calles están vacías. Nos pareció una muy bonita metáfora.

 

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