Ejercicio mental número uno, recordar el número de letras del alfabeto: 27, la ch y la ll ya no cuentan. Repasarlo mentalmente con la mirada fija al frente, encontrando una palabra que se adecúe a cada letra y que comience con la misma; dar dos ejemplos por vocal y constatar que la amplitud de vocabulario existente en un individuo es directamente proporcional al número de insensateces articuladas dentro de un periodo de tiempo corto.

Ejercicio mental número dos, repasar con la memoria las fotografías del álbum familiar, sin contar las de los cumpleaños en las que, generalmente, se encuentran los mismos siete niños detrás del “festejado” y que muestran la evidencia de que “ayudan” a soplar las velas a pesar de sus argumentos contradictorios

Recordar cada inscripción debajo del las fotografías de las primeras diez páginas que muestran el antes y el después del crecimiento familiar y del tedio hacia los posteriores hijos que hizo que el trabajo especial y dedicado de los padres para ese primer álbum tuviera como resultado una recopilación de imágenes chuecas, sin orden cronológico y con restos de pegamento en las esquinas.

Ejercicio mental número tres repetir todas las consonantes comenzando por las oclusivas y articulando palabras que reúnan al menos dos de ellas “bodega”. Memorizarlo todo desde el comienzo para recordar el olor a hojas viejas con polvo, historias sin forma y narrativas abstractas con promesas carentes de médula ósea.

Ejercicio mental número cuatro recopilar al menos tres historias contadas por abuelos que narren experiencias que no tienen ningún rasgo identificable con la sociedad actual y que involucren al menos tres personajes pintorescos que hagan parecer la historia inverosímil. Recordar un rasgo sobresaliente que le dé veracidad a cada parte  narrada y sentir que la vida de cada anciano habita en el subconsciente colectivo de una sociedad deteriorada capaz de  creer que cada historia tiene un soudtrack de los cincuentas con música de Frank  Sinantra.

Ejercicio mental número cinco, escuchar los sonidos de un ambiente determinado con extremo detenimiento y  determinar a quien corresponden los diálogos y los chirridos que resuenan como ecos en la mente, penetrar en un submundo sensorial en el que el resto de los músculos permitan elevar el grado de sensibilidad del resto de los sentidos a su máxima potencia. Girar la cabeza hacia un objetivo y acertar. De no ser así intentar de nuevo.

Ejercicio mental número seis, constatar que cada parte que conforma la unidad habitacional de cada individuo se encuentre en perfectas condiciones para el desarrollo extrasensorial de sus habitantes: red de wifi con velocidad de diez megas que apuntan a una realidad virtual exacerbada y a individuos renuentes a una naturaleza apegada a las leyes orgánicas de orígenes antropomórficos.

Ejercicio mental número siete, detenerse en un momento de vergüenza eufórica de la existencia humana, haciendo énfasis en el objetivo primordial de dicha hazaña y las consecuencias que conllevaron a la acumulación de sangre en la mejillas por el excesivo flujo sanguíneo cutáneo hacia la cabeza.

Ejercicio mental número ocho, colocar delante de los ojos un vaso con agua que marque su punto medio, analizar la línea horizontal que se despliega frente a la retina, levantar el cuello, bajar el cuello y crear una analogía que permita justificar los dichos tradicionales que denotan optimismo, pesimismo y neutralidad ante una situación u otra en donde las opiniones se muestren contundentemente contradictorias y con un nivel de tolerancia y escepticismo extremo.

Ejercicio mental número nueve clasificar el orden de los momentos existenciales de mayor a menor importancia incluyendo los acontecimientos actuales y absurdos, crear un mapa sinóptico de las consecuencias, pros y contras de las acciones realizadas en cada segundo de un día varado entre melancolías y encontrar su paralelo opuesto en acciones que impliquen alegrías sin importar el grado de intensidad ni la demora en disolverse ante una realidad abstracta que muestre una absurdidad existencial vigente. Organizar por fechas y acciones rectificando los cambios de conducta y consecuencias que la aplicación de dichas fuerzas orgánicas ejercen sobre el objeto.

Ejercicio mental número diez, reescribir en orden cronológico las analogías de una hora frente una pared blanca, clasificar según el grado de aburrimiento y otorgar las características generales de un manual de usos y costumbres que den notoriedad y sentido ambiguo a las afirmaciones que se presenten como analogías existenciales de suma importancia, reafirmar la carencia de objetivos frente a una naturaleza ausente y respirar lentamente antes de afirmar que cada uno de sus apartados se manifiesta como un ser  independiente que posé la movilidad absoluta y capacidad de intercambiar posiciones con un semejante.

Concluir el análisis y comenzar de nuevo.

 

 

 

 

 

 

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