Hay una vieja expresión española que se utiliza jocosamente cuando alguien madruga demasiado. “Joder, salí tan pronto de casa que todavía no habían puesto las calles”.

Pero el mundo ha cambiado. No estaría de más ir renovando este parque de gracietas. Yo propongo esta nueva para los madrugones: “Joder, era tan temprano que todavía no habían encendido los servidores del Whatsapp”.

Yo no sé si has estado alguna vez en Madrid, yo llevo aquí 8 años. Cuando viene mi mejor amigo a visitarme desde la provincia española, me dice que le llaman la atención dos cosas en esta ciudad:

1) todo el mundo tiene una barba,

2) todo el mundo se hace selfies con un palo en la Puerta del Sol.

Y no me extraña: la Puerta del Sol es un gran sitio para pisar el Madrid primero. Apple abrió una Store en el bloque donde relucía el viejo cartel de Tío Pepe (Sol de Andalucía Embotellado) y pidió que se lo quitaran. No lo quitaron pero lo movieron de ese edificio a otro cercano.

Es casi lo mismo, ya sabes. Toda nuestra vida fue saltar de sucedáneo en sucedáneo como Super Mario Bros de plataforma en plataforma

Desde Sol puedes tomar varios caminos en la vida; yo quizá te recomienda subir por Montera donde se ganan la vida los vendedores de oro, las prostitutas sénior y el Mcdonalds al final. Si miras a la izquierda desde la gran M, ves la Gran V y su fulgor. Gran Vía y su terapia.

Decía Francisco Umbral que cuando llegas a Gran Vía se soluciona todo, decía su amigo y mentor Miguel Delibes, que Times Square se parecía a la Gran Vía. Umbral y Delibes, dos vallisoletanos mutantes, cada uno a su manera, como el que escribe.

En Gran V está también La Casa del Libro que sirve como punto de encuentro para adolescentes y para puretas prematuros que se han conocido en Tinder. Hoy Internet es el mundo y youtube su gran aula.

Es un gesto de caballero o de señoritas atravesar la Gran V con el semáforo en verde y contemplar de noche el anuncio de Schweppes y Vodafone que le imprime su urbanismo capital.

En Gran V también deambulo yo los Domingos vacíos de mujer, de arriba a abajo, sin un partido de fútbol o una gran droga que llevarme al sistema nervioso central. Se trata del terror de los Domingos, voy a hablar mucho de ellos en esta columna.

Luego hay que subir por Fuencarral, porque seguir los pasos de la línea 1 del Metro de Madrid, es como escalar por la corbata azul de la ciudad. En la línea 1 me ha pasado prácticamente todo, que es decir pocas cosas: tu voz velada por Bukowski en el paseíto dulce e inimaginable camino a casa.

⎯¿Qué hacías tú antes de que yo existiera?

⎯Te encontré y pensé, “eres la inesperada”.

En la Línea Azul he conducido mi deseo zorro también, hacia las mujeres más despiadadas de la Tierra. Y pensé que todo es plástico en mitad de tu violencia.

Al llegar a Bilbao cambiamos de jurisdicción porque es el Reino de Chamberí. Tu Reino. Chamberí es una Patria Chica donde nos hubiera gustado enraizar a la mayoría de los Media Vida que pululamos esta ciudad. Desde Chamberí se abre la vida camino hacia los paseos del amor en parques donde Whitman resucita en los meses de Mayo y Septiembre.

Hay cosas que fueron importantes un día, pero luego la gente se olvida. Me lo ha dicho alguien en un mensaje de voz de Whatsapp pero también lo dice uno de los guerreros apocalípticos de la comedia española: Ignatius Farray.

Sobrevivimos transformando un kilo de café de hiperdescuento en una paga.

Nos vemos pronto.

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