Un disco

Natalia Lafourcade

Hasta la raíz

Sony, 2015

¡Vaya curiosidad! Desde ambos lados del Atlántico se presentan seguidos dos discos gestados enteramente desde las profundidades de una ruptura amorosa. Y otro detalle, los dos se lograron muy bien, aun siendo hecho por mujeres tan diferentes en edades y marcos culturales. Pero no hablemos de Bjork y su Vulnicura, es turno de centrarnos en esa mujer menuda que es Natalia, una profesional de la música perseverante y seria ante el oficio.

Y en su segundo sencillo no se anda por las ramas y consigna el derrumbe amoroso en una sola frase: “Esta historia terminó, no existe/ lo que un día construimos se ha esfumado”. “Lo que construimos” es una perfecta y sencilla canción de finiquito. En ella –al igual que en “Hasta la raíz” se nota lo bien que ha asimilado la influencia de gente como Jorge Drexler y Kevin Johansen, con quienes ha colaborado en el pasado.

En su cuarto material hay candor y romanticismo, así como un gusto por diversos ritmos del imaginario latinoamericano. En las 12 canciones que lo conforman existe esfuerzo, entrega, sinceridad, y fueron producidas por dos figuras del pop masivo: Cachorro López y Leonel García –que saben de lo suyo-. Allí está como prueba irrefutable “Nunca es suficiente”, que lo mismo es cercanísima a Jeanette que a Vicentico.

Injustamente se le achaca hacer un pop ligero, sería deseable que se le escuchará con mayor atención y se reconocieran sus hallazgos. “Palomas blancas” es una canción rotunda -¿Tendría algo de malo que nos recuerde al gran Manuel Alejandro?-. Natalia se ha labrado un lugar gracias a su exquisita sensibilidad y a un cuidado minucioso de sus composiciones. Es momento que ampliamente se le reconozca. Abramos los oídos.

Un libro

Martín Caparrós

El Hambre

Ed. Planeta, 2014

Para el escritor argentino el tema del hambre es un fracaso internacional y lo hace evidente en esta monumental crónica donde página a página la indignación que provoca este fenómeno es muy bien abordada por un periodista especialista en ambigús y gastronomía. Este riguroso ensayo plantea la frustración de la humanidad ante el tema; ¿cómo es posible que en la actualidad se siga padeciendo? y no solo en los países de extrema pobreza como Níger y Kenia, incluso habitantes en los Estados Unidos de Norteamérica no están exentos de este problema, también se ha planteado la tesis de la comida como una especie de tesoro y que por ende ha provocado pugnas globales.

Tres veces al día o más nos da hambre y pensamos en comer, pero nadie ha reflexionado profundamente sobre lo que el tema implica. La postura de este texto pasa por evidenciar que el problema principalmente es de las personas e integra un análisis muy entusiasta de razonamientos sociales, económicos y religiosos que repercuten y que desde luego contribuyen a que siga muriendo gente en consecuencia.

La intensidad del contenido es prodigiosa dado que ningún ser viviente es ajeno al hambre; pero tampoco se ha dimensionado concienzudamente la situación como para buscar alternativas y medidas a nivel internacional que permitan dar soluciones viables a este delicado asunto. He aquí un texto frío con cifras duras, un alegato que da asco y vergüenza -como lo cita el propio autor- y donde tristemente la amenaza seguirá latente.

Maquetación 1

 

 

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