Tierra Adentro

Una revista

Tierra Adentro 203

(Mapa sonoro del rock mexicano reciente)

Juan Carlos Hidalgo

Basta con asistir a algún Festival o darse cuenta de la cantidad de conciertos que se ofrecen para darse cuenta de que el rock mexicano continúa en movimiento. Sus detractores no son pocos y, sin duda, encuentran argumentos. Existe una faceta que suele empujar a agrupaciones de dudosísima calidad (y un pobre manejo del idioma). Otros tantos se aferran a esa molesta nostalgia y siguen consumiendo grupos de la era del Rock en tu idioma; se han quedado en el pasado.

El panorama nacional suele ser poco estudiado, analizado y retratado. Muchas veces no se conoce bien a bien y se lanzan aseveraciones a partir de datos escasos o intuiciones. No existe un solo México en términos culturales y sociales, y en el rock no es la excepción. Siempre me interesó la frase de de Y. B. Mangunwijaya: “A veces no se ve nada en la superficie, pero por debajo de ella todo está ardiendo”.

La tomé como un reto y le propuse a Rodrigo Castillo, Director del Fondo Editorial Tierra Adentro, realizar un recuento de jóvenes agrupaciones y/o solistas que nos arrojaron un Mapa Sonoro del presente más inmediato y que permitiera revisar el estado de las cosas a partir de más y mejores datos.

Así es como surge el número 203 de la revista Tierra Adentro, del que Herson Barona –el editor formal- explica: “Con esta edición, Tierra Adentro conforma un atlas sonoro sin precedentes. Una escena musical en formación, a su vez incluyente y divergente, en constante metamorfosis. Las treinta y cuatro agrupaciones aquí reunidas fueron seleccionadas con el apoyo de los músicos y críticos Juan Carlos Hidalgo, Vicente Jáuregui y Alejandro Mancilla, cada una de las bandas examinadas a detalle por este triunvirato, cazadores insaciables de novedades valiosas.

Asimismo buscamos apartarnos del mainstream para encontrar bandas novísimas con discos recientes y, con ello, hacer la selección lo más objetiva posible, todo a través de investigaciones realizadas en revistas, videos y conversaciones entabladas en soportes electrónicos. El rock mexicano más actual es pensado desde su expresión en lenguas originarias hasta los problemas intrínsecos a su propio desarrollo: los festivales, la industria discográfica y el llamado mercado independiente, sólo por citar algunos”.

Al momento de publicar esta reseña, las polémicas se extienden desde diferentes frentes de la web y no falta quien se aferra a creer que existe inmovilismo en la escena musical nacional. De allí que se trate de un número necesario y útil.

El próximo jueves 28 de mayo se presentará por la tarde en La pulquería de Los Insurgentes en la ciudad de México. La entrada es libre y habrá concierto y Dj set. Asiste.

S&C

Un álbum

Alabama Shakes

Sound & Color

Aarón Enríquez

Según reza el dicho, las segundas partes nunca fueron buenas, y en muchos de los casos la sentencia ha sido infalible. Para la realización de la segunda placa de Alabama Shakes, el principal reto, según declararon abiertamente ellos mismos, era  no hacer una especie de «segunda parte» de su álbum debut «Boys and Girls», material con el que arribaron al mapa musical de manera sobresaliente en 2012 y con el que incluso pudimos presenciarlos en México como parte del cartel del festival Capital.

Y aunque muchas veces, el hecho de que una banda declare abiertamente que no se quiere «repetir», que buscan «crecer su sonido» o que intentan encaminarse a la «experimentación», puede ser un arma de doble filo, pues a veces el intento se convierte en un simple esbozo o en un ejercicio sin pies ni cabeza, en el caso de Alabama Shakes el resultado es más que complaciente por la sutileza con la que se trató el ejercicio, más que mera pretensión, el resultado denota una búsqueda auténtica por encontrar un sonido que busque hacer crecer el a veces mal encasillado rock sureño.

Para el Sound & Color, son algunos detalles los que hacen la diferencia respecto a su álbum antecesor, desde la búsqueda de una mayor armonía que le diera profundidad a la increíble voz de Brittany Howard, situación que se logra desde el corte homónimo, pieza con la que abre el álbum y que inicia con una melodía casi hipnotizante, cadenciosa, que remite a un soul mucho más pegajoso y sexy que el del primer álbum. Un soul que explota en el segundo corte, y primer single del álbum, «I don’t wanna fight»; aquí el gruñidito que deja salir Brittany al inicio es tan solo un detalle de la forma en que jugará con el dominio de su voz en otras canciones.

El uso de sintetizadores, un bajo más amarrado, el recurso de las capas de voz que utilizan en «Gemini», o en «Future people» da la sensación de quizá pudieron experimentar un poco más por ese rumbo, aunque repito, en Sound & Colors la sutileza es sin duda su principal acierto. Seguro hay álbumes que han llevado las posibilidades del blues o el soul a niveles más arriesgados acordes a nuestros tiempos, que recurren a un sonido más electrónico que raya en lo espacial. Pero el segundo material de Alabama Shakes es un eslabón entre el southern rock clásico y la modernidad. Un paso adelante para una banda que va en el rumbo de crecer musicalmente.

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Fotos obtenidas del Facebook oficial de Alabama Shakes y de la Revista Tierra Adentro

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