Y tú que duermes a mi lado/ no quieres despertar/ hasta que salga el sol”. El sueño, la memoria y el recuerdo. Una triada que está presente en una novela publicada por Ray Loriga en 1999 y en la que incursionaba en una ciencia-ficción de corto plazo (la historia ocurría apenas en 2003). Pero esa terna también protagoniza los 20 años de la banda granadina: el sueño del indie, la memoria de la música y el recuerdo de todo lo vivido a través del oficio.

Y es que Lori Meyers convirtieron en canción Tokio ya no nos quiere y con ello tendieron interesantes vínculos con un ejercicio narrativo en el que el protagonista recorre varios países como agente de una multinacional que vende un producto químico que borra la memoria –y muchos son los que quieren olvidar-. Una vez más: memoria y recuerdos; algo que nos revolotea en el entendido de que el grupo andaluz cumple 20 años de haberse conformado en la pequeña población de Loja, a 50 kilómetros de la famosa ciudad en la que se localiza La Alhambra.

En una reseña a propósito de la novela, el periodista Ángel Basanta se da la oportunidad de lanzar varias interrogantes: “¿Cómo se llena el agujero de la memoria vacía de recuerdos? ¿qué futuro podrá construirse sin pasado? ¿Quién manejará -y para qué- la dirección de una sociedad desmemoriada y a merced de reguladores químicos?”.

Me parece que esas mismas preguntas aplican para cuando Lori Meyers se acercaba a las dos décadas de trayectoria. Un día estaban en un pequeño pueblo soñando por sumarse a una primera andanada del indie español y en la que ya brillaban Los planetas, Mercromina y Manta Ray, entre otros precursores noventeros, y para cuando tuvieron que subirse al tren de los recuerdos ya tenían 6 álbumes en su haber y un repertorio en el que no pocos temas han pasado a ser abrazados por la gente –parte de una generación que fue creciendo junto con ellos-.

El caso es que han tenido que hacer un ejercicio memorioso a la hora de armar la celebración discográfica y para ello tomaron una decisión más que atinada y loable. Para elegir las canciones del primer disco que integra 20 años y 21 canciones lo dejaron en manos de los invitados a escribir los textos del generoso cuadernillo de 44 páginas que acompañaría esta edición de aniversario. De tal suerte que contaron con textos de Ángel Carmona (conductor de Hoy empieza todo), Antonio Arias (músico de Lagartija Nick) y Javier Ajenjo (director del Festival Sonorama Rivera), entre otros.

Es así que a temas insignia de su carrera –con “Mi realidad” (“Lo siento por interrumpir/ sólo he venido a preguntar/ me dice que soy infeliz/
¿qué puedo hacer por mejorar?
”) y “Emborracharme” (“Sigo aún borracho perdido/ Pero me atrevo a contarte/ Que yo no puedo ser tu amigo”) por delante se suman “Alta fidelidad” (“Todo esto es culpa de la gente/ ¿Por qué te hace sentir tan diferente?”), “La pequeña muerte” (“Dicen que ya me ven insolente/ ellos pasan/ son piedras inertes/ Sin dudar el cielo ganado está”) y la ya citada “Tokio ya no nos quiere”, que dió pie a toda la digresión inicial y a la evocación de un escritor de culto como Ray Loriga.

Pero sigamos con 20 años y 21 canciones, que incluye además una generosa cantidad de fotografías inéditas, que compensan ampliamente la ausencia de su sencillo más reciente “Zona de confort”, que no fue elegido por ninguno de los convocados, como también pasó con “Luciérnagas y mariposas”; lo curioso es que ambas son de las favoritas de la gente según las plataformas de streaming. Pero ello no hace sino subrayar que a Noni López (cantante), Ale Méndez (guitarrista) y Alfredo Núñez (batería) les gusta imprimir un sello muy de Lori Meyers a todo lo que hacen y, de hecho, el disco evidencia el proceso de maduración de un sonido que partió bajo el influjo de Teenage Fanclub, Dinosaur Jr. y The Wedding Present. En la presentación que hace Universal Music de esta edición de lujo se apunta en este sentido: “con el tiempo, Lori Meyers articularon un lenguaje particular, desarrollando una visión artística llena de sazón y libre de prejuicios… también han tenido que afrontar detracciones y disidencias, pero su timón se ha mantenido firme”.

Mucho trecho han recorrido desde que editaron Viaje de estudios (2004) –su opus de debut- hasta llegar a Cronolánea (2008) e Impronta (2013), el tercer y quinto disco, que se disputan el sitio como sus trabajos más logrados y trascendentes. A lo largo de dicho periplo, los Lori han tenido que pasar del enamoramiento por una indie clásica (Houston Party) a lidiar con las líneas de acción de un transnacional como Universal. Mientras tanto ellos se fijaron sueldos fijos (y con ello consiguieron administrar bien las ganancias) e invirtieron en un directo lleno de pirotecnia que les trajo gran convocatoria a sus conciertos.

El indie rock se ha hecho adulto y llega el momento de mirar las cosas en perspectiva; precisamente a ello contribuyen los 21 temas del primer disco, mientras que la segunda placa –orientada a los demos y rarezas- incluye 4 temas inéditos que concentran el interés: “De Mi Lado”, “70”, “Les Da Igual” y “Mangosta”. Ahí mismo colocaron “Hombre a Tierra”, el tema que incluyeron en la versión para hispanoparlantes del soundtrack de la película Los juegos del hambre (el resto son demos y versiones; sumando 20 piezas).

20 años y 21 canciones es historia viva del rock español; una vez más celebro que la banda diga que se trata de un corte de caja a la mitad del camino –para ello cuenta que comenzaron antes de llegar a los veinte- y que sólo habrá en el futuro una compilación póstuma; mientras tanto habrá que seguir disfrutando de esos 21 textos tan sabrosos y variopintos del libreto, y en el que Antonio Romero (director del Granada Sound) resulta más que preciso al abordar precisamente “Tokio ya no nos quiere”: “Es ese destino irremediable que hace que en la vida sepas por donde vas a caminar. Quizás como me ocurrió a mí con la música o como ha hecho que Lori Meyers sea una de las bandas más importantes de este país, haciendo que cada concierto suyo sea como un sueño del que no quieres despertar, ni siquiera… hasta que salga el sol”.

 

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