Desde antes de visitar la ciudad de Lisboa (Portugal), ya me habían recomendado recorrerla para apreciar su más reciente atractivo, el ser una de las capitales europeas más volcadas al mundo del arte urbano. Sus calles estrechas y empinadas hablan de una ciudad con una historia de más de tres mil años, siendo una de las capitales más antiguas de Europa. Esta urbe ya la había visitado antes a través del relato de Arturo Pérez-Reverte El francotirador paciente (2013), cuando nos retrata las calles lisboetas por las que su protagonista,  Alejandra Varela, especialista en arte urbano, sigue los pasos de Sniper, un reconocido artista del grafiti en busca de nuevas superficies qué impregnar

Esta vez me toca a mí, acompañado de mis compañeros de viaje, recorrer sus calles y apreciar esas superficies impregnadas de historia, magia y color; emprendemos entonces la subida hacia uno de sus barrios más antiguos, pintorescos, tradicionales: Bairro (Barrio) Alto, un entorno cuyas calles, edificios y pequeñas plazoletas que aparecen sin apenas anunciarse, no dejan impasible a nadie, un espacio en el que su estética se mueve entre las sinuosidades, la estrechez, las alturas de fachadas enfrentadas y su gran cantidad de expresiones gráficas de todo tipo. Barrio Alto es una exuberancia de grafismos que no cesa de engullirnos en sus formas, tamaños y colores [Fig 4] [Fig 5] [Fig 6].

¿Desde cuándo comenzó este proceso de transformación estética? Algunos autores dicen que desde la Revolución de los Claveles (1974), un levantamiento militar que derribó la dictadura en Portugal dejando sus muros como lienzos y testigos de ella, desde entonces éstos han sido objeto de continuas intervenciones graficas de todo orden y grado de legalidad; sin embargo, en 2008 se crea una institución público-privada, la Galería de Arte Urbana, encargada de promover el arte urbano como promotor de procesos de inclusión social, respeto por el patrimonio cultural y promoción de la ciudad a nivel internacional, entre otros. Lo cierto del caso es que recurriendo las calles de Barrio Alto se da uno cuenta de que lo más probable es que este proceso de transformación no se detenga ya [Fig 7] [Fig 8] [Fig 9].

Lisboa es una ciudad que tiene una larga y bella tradición en cuando a la ornamentación de sus fachadas utilizando el mosaico, la madera, el estuco, sus construcciones tradicionales son emblemáticas de la arquitectura portuguesa y sus resultados saltan a la vista del maravillado paseante por su colorido y esplendor. En la actualidad también es una ciudad que aporta por sus grandes intervenciones murales que cubren edificios enteros, teniendo como invitados a renombrados artistas urbanos de la escena local e internacional como los brasileños Os Gemeos, los italianos Blu o Ericailcane; en esta ciudad me  encuentro todos los matices posibles que van desde el simple tag (firma) a la pintura de formato a escala urbana.

Varios artistas y entendidos del mundo del arte urbano consideran a Lisboa una de las capitales internacionales del arte urbano, un calificativo que llama la atención desde antes de visitarla, una experiencia que no defrauda cuando recorro sus calles. Su exuberancia de colores es tal que te puedes perder tranquilamente en su Barrio Alto sin apenas tener tiempo para descansar, eso sí, cuando eso pasa, siempre está la opción de un buen bar y un fado (música tradicional portuguesa). Lisboa es una experiencia para vivirla en su tranvía, recorrerla de un extremo a otro en sus viejos y maravillosos trenes, pero también es una oportunidad para meterse de lleno, a pie, en algunos de sus barrios, como Barrio Alto, disfrutar de su arquitectura tradicional y sus continuas trasformaciones contemporáneas.

Enlaces de interés:

https://elpais.com/elpais/2014/12/16/eps/1418755203_259187.html

https://www.google.com/culturalinstitute/beta/partner/galeria-de-arte-urbana

http://gau.cm-lisboa.pt/galeria.html

http://ciudad-dormida.blogspot.com.es/2016/08/lisboa-capital-europea-del-arte-urbano.html

 

 

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