Vivo en un pueblo junto al Pacífico mexicano. Aquí es más sencillo conseguir una pistola 9 milímetros que un libro de Charles Portis. Sin embargo, más que un obstáculo, para mí es un gran alivio no lidiar con los estantes de novedades editoriales. Desconfío de las listas en donde se enumeran los libros de moda; donde aparecen los amigos del autor o textos con los que el escritorzuelo intenta congraciarse con alguna editorial para que lo ponga en lista de espera. La búsqueda de mis lecturas es fruto de mi simpatía por tal o cual tema; de mi humor jareco; de recomendaciones de amigos cercanos y por supuesto, de los propios autores que leo (no porque platique con ellos, sino porque suelo leer sus entrevistas). De tal modo que el cartero llega frecuentemente a la casa a dejarme títulos de todo un poco. Llegan novedades, claro. Pero casi siempre me decepcionan. De lo que leí el año pasado, comparto lo que más me movió el tapete. Aclaro que con este texto, no recibo ni recibiré ningún tipo de beneficio de ninguna editorial, ni de los autores mencionados.

 

Un banquete celestial
Donald Ray Pollock
Mondadori, 2017

Literatura total. A cada página. En cada párrafo. Una novela intrincadísima, sórdida y mordaz. Decenas de personajes (algunos muy fugaces) perfectamente definidos y colocados en el sitio exacto para mantener una reacción en cadena que explotará al final. Leer a Ray Pollock fue una grata sorpresa y habré de seguirlo muy cerca. Muy cerca. Por lo pronto, ya tengo en la fila Knockemstiff (Mondadori, 2017), su libro de cuentos.

 

Kentucky seco
Chris Offutt
Sajalín Editores, 2019

Hace mucho que un libro de cuentos no me llenaba tanto el ojo (y el alma). En Kentucky seco, Offutt expone instantáneas de la vida humana que, de tan precisas, se perciben hasta familiares. Acción y finura van tomadas de la mano, mientras la narración transcurre con la naturalidad con la que viento pasa por los árboles. Una verdadera joya, pero una de verdad, razón por la cual agradezco que Sajalín Editores la haya traído al español. El reto para 2020 es conseguir otros títulos de su colección Al margen. Imperdibles.

 

El hijo
Philipp Meyer
Mondadori, 2016

Maratónico libro narrado en tres tiempos narrativos. Aunque el código western es palpable desde la portada, las vidas de los protagonistas navega desde la ocupación de territorios comanches, hasta la bonanza petrolera de Texas. Meyer es un partidario del método “habla de lo que sabes”. Y lo hace porque sabe muy bien que de otro modo, el escritor que ignore esa premisa está condenado a recitar lo que ya se dijo, se escribió o se citó. Aunque no lo parezca, aún hay mucho que aprender de este método del que se desligan las nuevas promesas literarias. Librazo, al igual que su adaptación a la pantalla chica.

 

Persiguiendo a Cacciato
Tim O’brien
Editorial Contra, 2017

Es una lástima que varios noveles escritores tengan más presencia mediática que Tim O’Brien. Esta supernovela de aventuras centra la trama en la persecución del soldado Cacciato, quien deserta de Vietnam para irse a París. Su tropa le dará persecución por medio mundo. O’Brien es un veterano de guerra y un estupendo escritor. Su narrativa es como lava ardiente: indetenible.

 

Una temporada para silbar
Ivan Doig
Libros del Asteroide, 2011

Novela de iniciación en la que Paul Milliron cuenta las peripecias escolares, familiares y afectivas de su familia en la Montana de mediados del siglo 20. Doig consigue extraer el auténtico brillo de la monotonía cotidiana, de la ruralidad y del pensamiento infantil. Elementos que podrían parecer inofensivos para las lides estéticas, pero que demuestra que aún hay mucho que sacar de los pequeños detalles. Majestuosa y diáfana, por decir lo menos.

 

Escenas del jardín
Brenda Ríos
Mantis Editores, 2015

Poemas sobre lo cotidiano, las emociones y el personalísimo jardín de la soledad que todos tenemos en el traspatio existencial. La poética de Brenda Ríos, una de las voces más singulares, trasciende lo académico y lo barroco, para convertirse en un diálogo íntimo sobre lo perdido, sobre lo que se añora, sobre lo que ya no se tiene. Después de un libro como este, celebro que su más reciente obra, Raras (Turner 2019), genere tanto entusiasmo. Sin duda, lo buscaré. Como ustedes deben hacerse de este volumen.

 

Colección Música
Universidad Autónoma de Nuevo León

Hasta ahora, ninguna Universidad ha hecho lo que la UANL: rescatar la música popular sobre la que está construida la personalidad de una región. La colección indaga en los orígenes de la música norteña y posee otros títulos igual de interesantes. Me inicié con este trío por motivos meramente emotivos y mi satisfacción fue mayúscula. Y por esa calle vive es una extensa y disfrutable entrevista a todos los integrantes de Los Barón de Apodaca. Los Cadetes de Linares… su historia, es una especie de reportaje sobre la vida y obra de este ying-yang norteño. Y Relámpagos que fueron es una biografía ficcionada del legendario binomio Reyna-Ayala. Si te gusta esa música, estos libros son lectura obligada.

 

Matate, amor
Arianna Harwicz
Paradiso, 2012

Potentísima novela breve que raya entre la poesía oscura y la prosa de acto octanaje. Asistimos al desdoblamiento de una mujer, prisionera en un hogar, una familia o incluso, una vida. La protagonista irá del amor al odio y de la simpatía a la locura en solo unas líneas. Literatura de una densidad admirable. Justo lo que el machismo requiere para bajarle los humos. Así lo hecho por Ariana Harwicz. Leí el libro en ebook, pero en México, Dharma Books tuvo el atino de reeditarlo. Corran por él.

 

Días sin final
Sebastian Barry
Alianza de novelas, 2018

Espectacular y romántico western gay. Barry se destapa como un gran practicante del género. Manifiesta una gran soltura y se deja ver como un conocedor de los elementos clave (como los altos niveles de violencia, por ejemplo). El resultado es una historia inolvidable y de paso, homenajea a su hijo, después de que le confesara que era homosexual. Un verdadero disfrute, esta pequeña gran novelita.

@balapodrida

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