El arte, en palabras de Rancière, ya no deviene en un acto político tal y como se concebía en otros tiempos. En pocas notas: se ha vuelto débil o partícipe de la industria cultural. El tomar fotografías a los grupos marginados, por ejemplo, o a cualquier otro acontecimiento injusto dentro de los parámetros de la hegemonía global, carece ya de sentido, inclusive de fuerza, pues se ha convertido en un espectáculo más. Es aquí, entonces, donde aparece lo que él nombra: las paradojas del arte político.

No obstante, el discurso de Rancière no es fatalista, y no cierra caminos. Ofrece propuestas, y nuevas estrategias para recuperar la política del arte, e intensificar su luminosidad crítica al replantear una crítica de la crítica mediante un nuevo dispositivo estético llamado disenso: “Lo que yo entiendo por disenso no es el conflicto de las ideas o de los sentimientos. Es el conflicto de diversos regímenes de sensorialidad”.

En consecuencia, toda revolución estética implica la reconfiguración de un nuevo parámetro o cuadratura de sensorialidad. Salir del marco de lo legible y aventurarse a la búsqueda del gran afuera incodificable por el estatuto estético de una época.

Trazar las coordenadas para una nueva redistribución de los afectos y preceptos, con el objetivo de sacudir la comodidad de los códigos institucionalizados.

Disenso

Corto circuito

Electro shock

Espíritu curioso

Salirse del tiempo y regresar en otro tiempo.

Así pues, la política desde la perspectiva de Rancière, no es otra cosa más que la actividad que reconfigura los marcos sensibles en el seno de los cuales se definen objetos comunes, lo cual implica afinar los sentidos. De esta forma, la política está vinculada a la estética, y una no puede existir sin la otra.

Al final , quedan pues, las preguntas:

¿Cómo provocar el disenso?

¿Cómo evitar que el arte político sea adoptado por la industria cultural?

¿Cómo intensificar los sentidos más allá de las maquinarias que los limitan?

Quizá, Vasconcelos y Sócrates tengan razón: Incrementar la vibración de sí, examinarse y cuidar de sí. En pocas palabras, permanecer alerta, y cultivar la voluntad de poder.

Vibrar al cuerpo sin órganos, por qué tal vez ahí, está lo Absoluto: lo sensorial incorruptible.

_____

Imagen tomada de: http://catalogo.artium.org/

Comentarios

Comentarios