Existen diferentes documentos que dan cuenta de la identidad sonidera, así como de sus aportes a la historia, tradiciones y cultura de los barrios populares (principalmente de las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, Monterrey y otras).

El aporte más completo, ha sido realizado por del colectivo El Proyecto Sonidero, y principalmente con la mirada interdisciplinaria de su libro Sonideros en las aceras (Tumbona/Fundación Bancomer, 2012)[1] Desde el arte contemporáneo vale la pena conocer el trabajo de Mirjam Wirtz, Yasodari Sánchez, Benito Salazar y Jota Izquierdo. También la investigación antropológica de Ernesto Rivera Barrón es notable[2].

El universo sonidero, su genealogía y devenir, es explicado por las propias personas sonideras, tienen sus propios cronistas, como Carmen Jara; espacios en medios impresos masivos, como la “Sección Sonidera” de El Gráfico; y hay una vibrante proliferación de radios por internet, nuevos sonideros y bailes en toda la república y también en Estados Unidos.

Las personas sonideras en gran medida son responsables de nuestro gusto por la cumbia, la salsa y otros géneros. Y no se puede concebir la historia de muchos barrios sin su inconfundible banda sonora. Son las personas originarias de estas zonas quienes le dan el verdadero sentido a la identidad sonidera, sus historias de vida, sus gustos, su vida cotidiana.

Sin pretender hacer una apología, hay que resaltar que el aporte fundamental de la identidad sonidera -desde mi punto de vista- es la experiencia colectiva de los excluídos de apropiación del espacio público desde la fiesta, la música y el baile, en otras palabras: el goce vital.

Si partimos que la necropolítica[3] domina nuestra ciudad, nuestro país y el mundo por completo, resulta revelador el planteamiento de la escritora Mónica Nepote: “¿Cómo contrarrestar la necropolítica? Con la vida. La fiesta es la vida. La política nos pertenece a todos, la política está en nuestras acciones..”[4].

Mientras la necropolítica además de regir a través de la muerte, el terror y el miedo, nos quiere reducir al individualismo, a la cosificación, al encierro ¿Qué cosas se contraponen a lo individualista y a lo privado? Lo colectivo y lo público, así como la música, la fiesta, el baile y el goce son un respiro y un aliento que nos permite sobrevivir en un contexto desesperanzador.

El llamado no sólo es a que la identidad y la comunidad sonideras cuenten con espacios para ejercer sus derechos culturales, sino que podamos replicar algunos planteamientos sonideros, porque generan espacios temporales festivos en medio de contextos adversos (barrios con violencia, pobreza, marginación).

La identidad sonidera es un ejemplo, de muchos, en los que se ejerce “el derecho al disfrute” que plantea Amparo Sevilla[5]: “Curioso resulta el hecho de que el ciudadano puede ejercer su facultad de bailar, escuchar música y otras actividades placenteras en el espacio público siempre y cuando pague por ello o en su defecto pida permiso a la autoridad” es decir el Estado también “otorga el permiso a los ciudadanos para que puedan divertirse”.

Contrarrestar la criminalización y discriminación a la identidad sonidera priorizando la atención a esas comunidades y su aporte desde la exclusión, es indispensable, como indica Clara Valverde: “las iniciativas, ideas y grupos implicados en lo común son el antídoto contra la necropolítica. Lo que el poder absoluto quiere dividir, nosotros lo tenemos que juntar. Nos tenemos que juntar enfermos, sanos, trans y todos los géneros, razas varias, ancianos, niños… Pero para hacerlo tenemos que desarrollar una empatía radical y empezar desde los espacios excluidos. No funciona que los “incluidos” inviten a los excluidos a sus movimientos. Tiene que ser al revés. Los que aún se creen incluidos necesitan ir a esos espacios intersticiales en los que habita la exclusión y empezar desde ahí”[6].

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[1] https://es.scribd.com/document/81320172/Sonideros-en-Las-Aceras-Vengase-La-Gozadera

[2] “Los sonideros en México”, Antropologia núm. 86, Boletín Oficial del INAH, mayo-agosto de 2009.

https://revistas.inah.gob.mx/index.php/antropologia/article/view/2834

[3] Pozas, Luis, “La necropolítica”, Milenio, 24 de mayo de 2015. http://www.milenio.com/firmas/luis_lozada_leon/necropolitica_18_523927648.html

[4] Canal 22, Entrevista con la escritora Mónica Nepote y el escritor Luigi Amara, sobre la Necropolítica. Parte 2, Febrero, 2015. https://www.youtube.com/watch?v=l_7OM787pRg

[5] Sevilla, Amparo “Derecho al disfrute” en García Canclini, Nstor; et.al. Reabrir espacios públicos, UAM-Plaza y Valdés, México, 2004, pág. 189-204.

[6] Valverde, Clara, “El neoliberalismo aplica la necropolítica, deja morir a las personas que no son rentables”, El Diario, España, 28 de febrero de 2016.

http://www.eldiario.es/catalunyaplural/neoliberalismo-aplica-necropolitica-personas-rentables_0_479803014.html

 

 

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