Estoy sentado en el escritorio de mi casa después de haber fumado los restos de marihuana que había en una pipa y que no pude llenar con las diminutas partículas de hierba que quedaban en mi cajita del baño, de cualquier modo, no me siento del todo coherente. Me entretengo tecleando con el afán de llegar a una idea, de creer que puedo escribir algo más que palabras viejas y repetitivas que saltan a mi mente una y otra y otra vez, haciendo que todo lo que escribo pueda titularse de la misma forma.

Creo que no habrá historia hoy, desde hace unas semanas me veo cansado, las líneas de mi cara se asemejan más a las de mis padres que a la forma natural de mi rostro. No quiero envejecer, no quiero darme cuenta que tengo cada día menos tiempo para aprender y experimentar todo lo que deseo, o que me queda menos tiempo para pensar en la vida adulta como un ente amorfo que habla lenguas muertas. No quiero aprender a vivir en ese mundo que nos absorbe los colores para abortarnos en la inercia y obscuridad.

Es bien extraño vernos, ser y existir en un segundo para luego desaparecer de la faz de la tierra para siempre, y es bien extraño crear todo lo que nos trasforma en lo que somos.

Espero que ella regrese del trabajo, mientras escucho la melancólica melodía de mi vecino y su viejo oboe, mezclada con el ruido de la escoba de la señora de la limpieza, la misma que se contenta con limpiar la parte baja de nuestro edificio sin preocuparse por los que vivimos arriba y nuestra capacidad obligada de hacerlo todo por nuestra propia cuenta.

Escucho el ruido de la ciudad, es desconcertante ya que apenas hace unos meses era casi muda; son los nuevos proyectos, un autobús de mierda que no sirve para nada más que empobrecer los ya de por sí empobrecidos bolsillos de sus habitantes.

El silencio no existe más por estos lares, siempre quise decir eso.

Se escuchan incesantes las bocinas de los autos gritando frenéticamente en cada esquina, componiendo con su llanto melodía anarquista con los silbatos de los policías de tránsito y los motores vehiculares. No puedo negar que hay algo de belleza en ello, no lo niego o es más bien mi estado actual que me tiene petrificado mirando la pared blanca frente a mi escritorio incapaz de ir a alguna parte.

Comienzo a sentir que mi mente se aclara y que no estoy tan volado como cuando comencé a escribir este relato. Y me doy cuenta que en el camino a este punto pude varar en mil historias para narrar, en lugar de este patético intento por crear un cuento con alguna cualidad moral. Pero hoy no puedo y me doy cuenta que no puedo salir de mi casa ni para inspirarme y finalmente me paro frente al espejo para darme cuenta que todo esto es lo que soy, una masa de fobias y adicciones que se rehúsa a salir, que no puede confrontar las miradas del mundo y sus constantes preguntas por mis enrojecidos ojos y que por otro lado no puede saciar su necesidad de ellas y sus constantes aprobaciones hacia la existencia de mi persona.

No puedo dejar de ver el mundo y no puedo callar a mi mente para que deje de analizar cada ínfima muestra de fe o de escepticismo en cada acción, en cada pensamiento y en cada partícula de polvo que se coloca frente a mis oscuras pupilas.

Que insensatez, gastar la últimas horas de mis vacaciones en esto, gastar mis dedos tecleando ideas amorfas que no sé expresar concretamente según las reglas generales de la sintaxis y la gramática. Debería hacer algo que enorgulleciera a mi madre, como ganar mucho dinero en un trabajo que me devorara cada uno de los días y en vez de estar sentado e inerte frente a una pared blanca, estaría subiendo fotos a instagram de mis mejores vacaciones en Argentina, o en algún otro lugar de esos que te hacen jactarte de tener las mejores experiencias de tu vida.

Pero al final de nuevo vuelvo a esto, a ser una mosca empolvada en la ventana del mundo, viéndolo girar entretenida, buscando en cada grieta sus defectos para poder engrandecer propias virtudes profundamente escondidas y mostrarlas al mundo sin levantarme de mi escritorio.

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Imagen obtenida de www.snipview.com/q/the_white_wall

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