Comenzó en la música tocando el piano, razón por la cual todo su trabajo está lleno de la magia de este instrumento. Me gusta su música porque al igual que muchas cosas en esta vida, de un momento a otro cambia de ritmo: de grises a amarillos. Canciones como Knigth Moves, me hace sentir esa explosión de color y emociones cuando las escucho.

La pasión es algo inocultable, intangible y a la vez siempre presente. Ver a este músico, de origen canadiense, frente a su instrumento es vivir ese sentimiento. Un genio, así podría describirlo; y es que hay distintos tipos de genialidad, ésta se encuentra inmersa en un universo paralelo donde Chilly, entre las teclas de su piano, va dibujando al compás de sus melodías.

Música de Chilly, hay para todos los modos. Nuestro favorito siempre será el plan bailarín, porque es nuestra burda forma de abordar las emociones dejándolas fluir al ritmo de la música… Hoy, en Chicle de Menta, nos perdemos en el electro-piano universe…

 

 

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