Hay casualidades musicales que no se pueden ignorar. Sin buscar, llegan para quedarse y formar parte del soundtrack de tu vida.

La Buena Vida me sorprendió tarde con el melodioso, triste y simple cuestionamiento: “Qué nos va a pasar”. Fue un flechazo y una sacudida emocional. Una de las historias detrás de este emblemático single es la de Pedro San Martín (bajista). “Recuerdo que Javi (guitarrista) la trajo al ensayo, un domingo por la mañana de primavera. Era como si la canción llevase escrita toda la vida, era perfecta. Todos nos mirábamos como sabiendo que esa canción iba a ser importante, que era un hit”. No se equivocaron.

De La Buena Vida sólo quedan recuerdos, muchos de ellos plasmados en la obra colectiva “Menta y Agua”, “Historias de La Buena Vida”. Entre esas experiencias, dibujos y fotos de los fans, destaca el relato conmovedor de Rosa Martí, la pareja de Pedro San Martín (1971-2011).

“La Buena Vida tocaba en Burjassot (Valencia, España). Era la primera vez que los veía en directo. Cuando terminó el concierto, en El Tornillo, dentro de la zona del Cedro de Valencia, vi a Pedro en la puerta y nos hicimos una foto. Era la época de Fotolog y Myspace y, gracias a ello, pude hacérsela llegar unos meses después.

“Muchísimas gracias, Rosa. A ver si coincidimos pronto de nuevo, ¿no?

Muchos besitos.

Escríbeme cuando quieras.

Yo lo haré. Pedro”.

Y, desde entonces, con ese “escríbeme cuando quieras”, empezó todo”.

Definitivamente la nostalgia envuelve a La Buena Vida, una formación española que, dicen, hizo de lo natural algo majestuoso, extrajo la poesía de la tristeza y logró que sus letras se adoptaran como himnos.

Comentarios

Comentarios