Mimo, cineasta, actor, director de escena teatral, psicomago, tarotista y novelista, éste chileno ha trascendido como el resplandor de un proyector de cine en un auditorio, que comienza a funcionar hasta que el pequeño punto se expande iluminando la pantalla.

“La razón es un barco que navega en un océano desconocido, que es nuestro océano de neuronas”, así, Jodorowsky se define en una entrevista realizada por el periodista Sánchez Dragó en “Las Noches Blancas”, el 13 de junio del 2006, en aquella ocasión, el autor navegó durante diferentes perspectivas de su trabajo tanto en líneas, como en los escenarios.

Jodorowsky ha entendido muchos misterios de la vida, ha comprendido los senderos del existir; psicoanalista de oficio, ha trabajado en grupos o en almas individuales, entendiendo al universo desde su propia perspectiva desde sus conocimientos, ayudando a la gente a encontrar lo que busca. Él usaba en el psicoanálisis, actos teatrales, que ayudaban a sus pacientes a liberarse de traumas psicológicos, donde lograba grandes beneficios en sus pacientes, para que ellos pudieran salir del caos.

Su cine ha sido una creación de experimentación psicológica, que llega a límites rotos, películas donde el cineasta ha mostrado su manera de entender al mundo, con protagonistas de personalidades profundas que proyectan sus miedos y percepciones cósmicas.

Él decía que, por su neurosis, llegó a tener una fobia a la oscuridad, por ello su vida personal se bifurcó en varios matrimonios.

En 1953, Jodorowsky se fue a París, donde fundó el grupo Pánico, con Arrabal y Topor, marchando después a México, lugar donde vivió veinte años, y regresando finalmente a Francia a fijar su residencia.

Acercarse al universo de Jodorowsky, es una experiencia multisensorial, de diferentes niveles de nuestra conciencia. Algunas de sus películas son La Cravate (La corbata, 1957, Francia), Largometrajes Fando y Lis (México, 1968), El topo (México, 1970), La montaña sagrada (The Holy Mountain, México-Estados Unidos, 1973), Tusk (Francia-India, 1980), Santa sangre (Sangue santo, México-Italia, 1989)

Ahora con su nueva película el autor regresa a los reflectores con su obra “Psicomagia, el arte que sana”, habrá que verla con la mente despierta, y la consciencia expandida.

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