Por Alejandro González Castillo 

 Hace poco más de un lustro, Jesse Baez pasaba el tiempo con sus camaradas en su tierra natal, Guatemala, cuando en el televisor del sitio donde se encontraban J Balvin apareció interpretando “Tranquila”. “Ah, este dude está cool”, dijo Jesse a sus amigos, sin imaginar que tiempo después estaría tronándose los dedos en los camerinos de la Arena México, nervioso como nunca, a punto de abrir el concierto que precisamente ese tipo de la TV estaba por ofrecer. “Alcancé a sentir que la gente estaba al cien, aunque en realidad lo único que veía eran puros teléfonos en el aire”, comenta Baez respecto a su cita a fines de mayo pasado en dicho recinto; “es la mayor cantidad de gente ante la cual me he presentado jamás. Fue un gran reto y claro que estaba muy nervioso, pero a los cinco segundos de estar en el escenario dejé de preocuparme”. 

Para el guatemalteco, éste es un año importante, más allá de su presentación al lado de Balvin. Tiene planeado editar un par de EP’s, Turbo y Nitro, dos platos cuyos temas, el propio firmante sostiene, no requieren de estudios semiológicos previos con tal de ser comprendidos. Para el de las rastas y las gafas, la estructura del verso/coro/puente/verso/coro es suficiente si se le adhieren “rimas claras”; “con eso vámonos, directo”, define. “Porque en el punto en el que me encuentro no puedo salir con un álbum conceptual, prefiero compilar varios buenos sencillos”, continúa el músico; “por eso me gusta Drake, por ejemplo, porque saca y saca sencillos, sin darle vueltas. Justo lo que quiero hacer con Turbo y Nitro”. 

Te has caracterizado por colaborar con mucha gente, aunque a veces se trata de personas que no precisamente coinciden con tus parámetros estéticos, como es el caso de Paty Cantú. 

Paty es una mujer muy entregada a su carrera que tiene muchas ganas de aprender, y al final todo salió bien. Llegué a pensar que una colaboración así podría hacer que algunos dudaran de mi “credibilidad”; pero, vaya, si una canción es buena, con eso debe bastar para derrumbar cualquier prejuicio. Muchos me han dicho que sabían que Paty existía, pero que jamás la habían escuchado; por mi parte, con “Miento” llegué a un público al que jamás hubiera llegado por mi cuenta. Sobre la autenticidad, me pasa con Balvin también, luego nos tomamos una foto y en las redes salen comentarios de “ah, no hagas nada con él, vas a perder credibilidad”. Pero, hay que pensar con frialdad, ¿cómo no vas a hacer canciones con gente que posee un público así de inmenso? Además yo hago la música que me gusta, nunca he tenido miedo de  hacer lo que sea ni de verme a mí mismo en el futuro haciendo cosas que ahora mismo no imaginaría.  

¿Eres amigo de Balvin o se trata de un colega más? 

Sí, somos amigos. Milkman es mi manager, pero también es el director creativo de Balvin, así que nos conocemos de hace tiempo. Siempre que nos encontramos en la misma ciudad nos vemos y la pasamos bien. Es la persona más famosa que conozco y, sabes qué, se pasa de humilde. No en el mal sentido, quiero decir; es muy amable. Además, me encanta su música.  

¿Te gustó Vibras 

Me gustó mucho, especialmente “Brillo”. También trae un par de reggaetones que están buenos. De alguna forma me parece que José está buscando ir hacia adelante, y me gusta hacia donde va, es mucho más progresivo su movimiento respecto a sus contemporáneos.  

¿Te prende el reggaeton? 

No creo jamás hacer un disco de reggaeton, pero me gusta bailar, me gusta la fiesta. De hecho mi room mate organiza fiestas; fui a Mami Slut, por ejemplo, y estuvo alegre. En los últimos años, gracias a Balvin y tal vez a Maluma, la gente que antes miraba mal al reggaeton ha empezado a verlo con otros ojos. En Guatemala, al menos, hace cuatro años si en una fiesta ponías reggaeton los hipsters se te quedaban viendo mal; ahora no hay fiesta hipster donde falte el reggaeton. Lo normal. Los latinos tenemos afinidad por determinados ritmos, más allá de que nos guste o no lo que digan las letras. Y creo que el reggaeton madurará, evolucionará. No siempre será como ahora, irá incorporando nuevos sonidos. 

¿Qué opinas de que Arjona sea el representante de la cultura pop de tu país? 

Él es tan famoso que polariza a la gente, a muchos les encanta mientras otros lo odian. Jamás me ha caído mal, pero durante muchos años evité su música. Ahora pienso: ¿uno qué, cómo hablar en contra de alguien que persiguió su sueño, lo alcanzó y sigue ahí, veinte años después, en la cima, viviendo su sueño? Eso es de admirarse, es lo que todos quisiéramos lograr. Es difícil encontrar a un artista guatemalteco que haya salido del país con éxito porque la industria local está sumamente limitada. En Estados Unidos, así vivas en el pueblo más pequeño, te aseguro que a tres horas de distancia hay una gran ciudad donde se forman artistas. En Guatemala no es así, incluso necesitamos Visa para venir a México. Para acabar con lo de Arjona, hace poco fui al karaoke y canté una canción de él, “Mujeres”. 

Recientemente vi una foto tuya en la reden ella estás forjando un porro sobre un libro de Henry Miller. ¿Te gusta ese autor? 

Me la tomaron hace unos cinco años.  Yo quería salir fumando, entonces me sugirieron que también apareciera un libro, y ese me gustó. Soy muy distraído, me cuesta enfocarme, pero estoy haciendo un esfuerzo por cada vez leer más. El año pasado me compré un Kindle y he estado leyendo 12 reglas para la vida, de Jordan Peterson, un psicólogo con una visión muy interesante con quien comparto algunos puntos de vista. 

¿Qué tipo de relación sostienes con la mota?  

Siempre he sido bien pacheco. Fumar forma parte de mi vida, es algo normal, aunque jamás en el sentido del “4:20, soy rasta”, ¿me entiendes?, nada de pose. Me gusta fumar porque me siento más cómodo pacheco que alcoholizado, quizá por cómo soy, medio ansioso. Es parte de mi día a día, por eso me gusta vivir en California. 

Oye, y, ¿tu madre estaba al tanto de este tema?, porque de lo contrario se está enterando ahora mismo. 

Apenas mi papá le mandó a mi mamá un screenshot de esa foto que mencionaste, diciéndole, “mira lo que anda promoviendo tu hijo”. Luego ella me reenvío esa imagen, pero, ¿qué me va a decir?, hombre. Si mi mamá me ve bien, me ve contento. Ese asunto jamás ha sido un problema. 

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