Hay una activa comunidad, en contacto permanente a través de las redes, que se dedica a revelar películas fotográficas con emulsiones no convencionales. Alérgicos a la plata, aventureros químicos, locos que vieron pasar el tren de la modernidad y se quedaron saludando con la mano. Gente que no se conforma con usar película a estas alturas de la película, sino que además pierde la cabeza por darle vida de las maneras más extrañas.

La solución más extendida mezcla café instantáneo con vitamina C. Nescafé y naranjas, vamos. Es decir, hay quien saca a la luz los recuerdos de su viaje a las Bahamas o a París mediante nuestro desayuno habitual. Fotos de playas paradisíacas en las que se cuelan nuestros párpados hinchados, instantáneas movidas de Notre Dame, sin duda fruto de las noches de agosto en vela y los lunes sin fuerza. Me pregunto si frotarán un croissant al final para darle rugosidad al acabado.

Muchos de estos reveladores ascórbicos usan cámaras estenopeicas. Un agujero en una caja de cartón, la fotografía a pelo. Yo lo intenté una vez, antes de que me conocieras. Hice una instantánea de un aparcamiento con una de esas, todavía la conservo. Era el signo de los tiempos, hasta que llegaste todo eran años de picor en la garganta y lugares inhóspitos llenos de cemento.

Volviendo a la revelación también existe, como no podía ser de otra manera, una combinación de cerveza, soda y vitamina C que resulta más que adecuada para positivar unas maravillosas fotos en blanco y negro. Debería figurar en todos los fotomatones del universo, aquellos destinados a inmortalizar nuestra cara en las cédulas de identidad y a sellar amistades y amores infinitos. Todos hemos entrado borrachos a un fotomatón, y hasta ahora nadie había encontrado la manera de que el fotomatón nos devolviera el golpe. Ahí la tienen. Hagan que el fotomatón revele con la solución alcohólica, por favor, no importa el resultado, y luego pónganle a esa gente, para llevar, los residuos que queden después del proceso.

Acabo de escribir un mail a la comunidad. Necesito un encargo especial, quiero que me elaboren una reducción de cocaína en zumo de pomelo. Es para tus desnudos. Sería la única manera de que sus imágenes contuvieran la dosis necesaria de excitación y el amargor justo que corresponde a algo a la vez tan intenso como tan doloroso cuando se contempla de lejos.

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