¿En qué es lo primero que pensamos cuando nos hablan del Estado de México? ¿Asaltos a combis? ¿Muerte segura? ¿Ecatepec, pueblo mágico? Como sea, fue este enorme estado el que vio nacer a dos músicos excepcionales, que al juntarse formarían uno de los proyectos más representativos del math rock mexa: Ikiatari.

El dúo conformado por Martha Islas en la batería y Esteban Valdez en la guitarra tienen en su haber una discografía prolífica: su EP homónimo (2014), Rotating Axis EP (2015), Randoom Process (2017) y un split con los argentinos Malviaje (2018).

Apenas hace dos semanas, nos presentaron Punto de Restauración, un LP que confirma el sonido único y característico de Ikiatari. En sus propias palabras, Martha me explicó que para este disco “tuvimos un regreso a las raíces. Es la imagen de cuando instalas programas en tu computadora y empieza a ponerse lenta, entonces haces la restauración desde un punto de vista específico para que vuelva a funcionar correctamente. En este material regresamos (al momento) donde nos gusta arriesgarnos a hacer canciones realmente aleatorias llenas de emociones diversas.”

Para Punto de Restauración, los mexiquenses contaron con las colaboraciones de Alfonso de la Rosa (Septentrional), Tèlèphant (A piece that won’t fit), Tania Tropical (House of Horus) y David Gavaldón (Yuki-Tekina Kaidoku). 

La pieza que abre el álbum, ‘Shökai’, es la perfecta introducción, un track hipnotizante que segundo a segundo te jala hacia el siguiente tema, ‘Septentrional’. Los muchachos del EdoMex nos presentan una de sus mejores composiciones muy temprano en el disco. La ejecución es impecable, con una notoria influencia asiática del género. 

‘1Up’ y ‘A piece that won’t fit’ son los siguientes cortes de este LP. El sonido clásico de Ikiatari se hace presente para estos dos temas, mathcito mexa de la mejor calidad.

Llegando a la mitad de este plato, ‘House of Horus’ actúa como divisor. Un tema que incursiona en la música electrónica y nos prepara para lo que se viene con ‘Kyösei Sakidö’, que es como una montaña rusa interminable de destiempos y atmósferas.

’84-85’ es otra de las joyas de este disco. La línea del bajo y sus efectos, los riffs impecables de la guitarra en conjunción casi perfecta con la batería, convierten a esta canción en el punto climático.

Acercándonos al final, llega ‘Yuki-Tekina Kaidoku’, otro track que remite al math japonés, pero hecho en México, y bastante bien hecho. 

Y después de tanto, ¿cómo cerrar este álbum? ‘Vegvisir’ lo hace magistralmente con sus figuras, efectos y armonías, y pasa tan abruptamente que sin darte cuenta ya estás escuchando el inicio de nuevo en el repeat de tu celular.

Sin duda es el proyecto más ambicioso del dúo mexiquense, un disco que defiende con todo no solo el math, sino al rock nacional en conjunto. Una evidencia más de que el rock no está muerto, ni lo estará jamás.

El pasado sábado 22 de junio se efectuó la presentación de Punto de Restauración en el 316Centro, en el centro de la CDMX. 

AMBR (math/punk/hardcore) fungieron como los padrinos del nuevo bebé de Ikiatari. El cuarteto de Azcapotzalco tocó un set cortito pero lleno de energía, un golpe que nos dio justo en la cara en forma de riffs bien atascados y una batería poderosa. Temas como ‘No entren en pan hijo’ y ‘Chico Maroma y Teatro’ sirvieron de entrada para el plato principal.

Ikiatari, por su parte, tocaron todo su nuevo disco en orden y fue evidente el amor con el que fue hecho. La banda no dejó nada guardado y nos dieron lo que habían prometido: colaboraciones finas, visuales que encajaban perfectamente y una ejecución limpia que taladró nuestros oídos y alegró nuestros corazones.

Larga vida a Ikiatari.

Math or die.

Aquí puedes escuchar: Punto de restauración

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