Fue en el bar Los Amates, en el Centro. Creo que ya no existe. El lugar estaba cargado de luces estroboscópicas, botas de plataforma, máscaras anti gas, mucho maquillaje; botas Dr. Martens, cuero del apestoso, chamarras color negro brilloso y labios pintados de morado. Hasta entonces no creía en los vampiros, pero estos eran hematófagos modernos, que bailaban techno y tomaban moraditos. Yo estaba por cumplir 14 años y debía 5 materias en segundo de secundaria. Sin pedos aquello fue lo más cabrón que pude ver ese año, en la música y en la vida.

Fui a acompañar a mis primos, el Moi y la Kika tocaban con sus respectivas bandas (Krimenia y Dulce Líquido), pero el plato fuerte era una banda que se llamaba Hocico, que traía disco nuevo y estaban a punto de largarse a Alemania. Al menos eso dijo el Moi un día antes, cuando fuimos con su amigo Oscar por un sampler prestado para el toquín.  Pensé que nadie querría ver a una banda que se llamara así de feo, pero cuando se acercó la hora se empezó a hacer la fila de los vampiros afuera del lugar. Todos preguntaban si ya había tocado Hocico, si iba a haber discos, si llevaban los primeros demos… Yo iba según de staff, pero como estaba morrito no me podían ver los de seguridad, me tenía que esconder para ver el espectáculo. Lo que pasó esa noche no se me va a olvidar nunca. Hoy han pasado 21 años de todo aquello y la banda celebra 25 desde que sacó su primer demo.

Al otro lado del Skype, en el lugar más oscuro de Alemania, me contesta Erik. Está por volar a México para el show del Plaza Condesa el 23 de junio. Tengo varias preguntas qué hacerle.

De la noche a la mañana están por cumplir 25 años como banda.

Sí, se han ido muy rápido, afortunadamente hemos podido seguir activos, pareciera que se renueva. Mucha gente que nos conoce de hace años le enseña nuestra música a personas más jóvenes y eso hace que tengamos muchos nuevos fans cada vez, eso está increíble.

Tengo un recuerdo de ustedes según yo justo antes de que viajaran por primera vez a Alemania. Entonces todo mundo hablaba de irse a Europa. ¿Cómo sucedió lo suyo?

Como banda fue muy importante que Out of Line nos agarrara, que es la compañía con la que seguimos trabajando actualmente. Esto sucedió en el 97, justo después de que sacáramos el “Odio bajo el alma” en México, que fue nuestro primer disco en forma. Pasó que en aquel entonces le abrimos a Marilyn Manson, en un momento en el que él era la gran estrella y eso resonó en todo el mundo. Nuestra compañía nos buscó prácticamente luego luego y de ahí empezó una relación muy estrecha con Alemania, veníamos de tour todos los años, pasábamos mucho tiempo acá. Desde los últimos 25 años, con excepción de un par de ocasiones, hemos venido cada verano a Alemania de tour y de ahí nos vamos a toda Europa de gira.

Han estado en prácticamente todas las listas de lo mejor de la música electrónica en Europa, en México son una banda de culto, con una base de fans enorme, ¿crees que fue clave para su carrera el haberse atrevido a ir a Alemania en ese momento?

Es difícil saber qué hubiera pasado si no lo hacemos, pero seguro hubiéramos encontrado la manera de pasarlo bien en México. Tal vez hubiera sido otro el camino, pero afortunadamente les interesó nuestra música en Europa y eso nos hizo crecer sin perder nuestro público en México. Muchos piensan que si no sales de tu país no vale tu música o no vale tu proyecto, yo creo que no. Hay música que sí puede salir y que tuvo la oportunidad, pero hay música que no, que a veces se queda en círculos muy pequeñitos. Nosotros hemos conocido tantas bandas a través de la carrera, de Guadalajara y de varios lados, propuestas muy interesantes que por “x” o por “y” a veces no pueden llegar ni a la Ciudad de México a presentarse. Son situaciones que no son fáciles de explicar. Es una gran interrogante porque no hay una fórmula para hacer las cosas y que salgan como tú quieres. Son situaciones indescriptibles, a nosotros afortunadamente nos sucedió, se abrió mucha parte del mundo a nuestra música y ahí seguimos.

Recuerdo que en aquel entonces se hablaba mucho de Alemania, por lo que pasaba con el tecno y tal. ¿Musicalmente cómo vivieron esa experiencia?

Para nosotros Alemania era un lugar al que queríamos llegar por lo que dices, definitivamente es la meca de la música electrónica y estar ahí nos hizo conocer cosas muy interesantes, pero como te digo, en México también encontramos cosas de mucha calidad y en todas partes del mundo. Puedo decir que fue interesante en aquel entonces llegar al lugar en donde se hacían muchas de las cosas que nos gustaban, pero también el darnos cuenta de que podíamos hacer cosas igual de valiosas.

La primera vez que los vi fue en un bar que se llamaba Los Amates. Recuerdo que fue impactante por la calidad que tenían, tanto en la producción como en el show. ¿Crees que eso marcó en parte la diferencia en comparación con otros proyectos?

Sí recuerdo ese toquín, fue muy bueno. Pero tienes razón, nosotros siempre hemos sido muy cuidadosos en la parte de la producción, tratamos de cuidar que haya nivel, que suene bien, que nos veamos bien, cuidamos el vestuario, buscamos estar a la par de cualquier producción del mundo y sonar cada vez mejor. Nos gusta la expresión visual, los videos, hemos hecho varias cosas de tal modo que el proyecto vaya acompañado de muchos elementos, pero todos con la mayor calidad posible. Creo que para alguien que busca dedicarse profesionalmente a la música, eso es la base.

México tiene una escena oscura bastante saludable, ¿Estás de acuerdo?

¡Totalmente! y con vida propia, no es una escena que dependa de que lleguen bandas de otra parte del mundo, se nutre por sí sola. Es muy chido ver que en México el movimiento tiene su propia personalidad.

¿A qué le adjudicas que nos identifiquemos tanto con esa estética?

En principio México tiene una relación cariñosa y rara con la muerte. El decir “a mí la muerte me la pela”, todas esas películas y esto de ser muy machos con la muerte, es parte de nuestro ADN. Luego cuando hay expresiones artísticas que veneran, que exaltan, que te permiten tocar a la muerte a través del arte, pues claro que en México las hacemos nuestras. Incluso bandas que en otras partes del mundo no generan tanto ruido como London After Midnight, Lacrimosa y algunas otras, son sucesos que pasaron en México y aunque tuvieron su momento en otras partes del mundo, la verdad es que en México fue el país en donde más personas iban a sus conciertos.

Por otro lado está el rollo de la literatura, Juan Rulfo; siempre estamos impregnados de todo este imaginario fantasmal, oscuro, lleno de leyendas y de cosas que por ejemplo en Europa existen como cuentos de la época medieval, pero en México siguen vivos. Tú vas a una colonia, cualquiera que me digas, a los pueblitos, al México rural y la gente sigue contando que ve demonios, que ve nahuales, que escucha a la llorona, en fin.  A la par de todo esto también tenemos la violencia real, el estado de descontrol, de caos, que nos domina. Es evidente que en México hay una guerra, muchísimos muertos y es una realidad bien oscura para mucha gente. A veces pienso que la gente busca la música dura para balancear las cosas, porque la vida de por sí es dura, por lo menos buscas algo que musicalmente te ponga al nivel para balancear las energías, porque si no te la pasas llorando todo el día.

Líricamente exploras esa parte, muy humana, pero al mismo tiempo con mucho horror.

Creo que es música que viene de un lugar muy íntimo, de las entrañas. Es explorar el lado oscuro del ser humano. Sacar al ser obsesionado con la obscuridad que tenemos, esta parte no tan bonita de la vida. Creo que explorar la obscuridad nos devuelve a nosotros mismos como seres humanos. Mucha gente está obsesionada con la luz, todo mundo quiere ir a la luz, pero yo pienso que falta explorar también el lado obscuro porque somos también eso. Afortunadamente estamos en un mundo en el que se nos permite decir lo que queramos, hasta cierto punto. Eso es lo que me motiva, hablar de la parte fea del ser humano con libertad. Artísticamente la violencia es lícita y es increíble poder explorarla sin hacerle daño a nadie.

Algo interesante es que a pesar del horror o la dureza que hay en su música, la gente la baila. ¿Cómo viven ustedes el baile en los shows?

Es muy divertido hasta la fecha ver cómo baila gente en muchas partes de México y compararlo con cómo bailan en Europa, en Alemania, en Rusia. Cómo la misma canción tiene un efecto diferente y cómo el cuerpo se expresa distinto en cada región del mundo. Tiene que ver mucho con la cultura. En México creo que tenemos un poco más de libertad física. La gente salta más, son movimientos más abiertos y hay mucho más desenfreno. En Alemania cada quien respeta su espacio, se mueven en su propio cuadro y es muy divertido. Racso y yo decimos que es como ver los campos de trigo cuando está soplando el viento, se ve parejito.

¿Cómo vives hoy los shows después de tener varios años tocando en México, pero viviendo en otro país?

Para mí empieza desde que te bajas del avión, descubrir los olores, empezar a conectar de nuevo con México. Después pues tengo mis rituales personales de ir al centro a hacer algunas cosas, visitar amigos, comer. Después el en vivo es increíble, es soltar la energía, pero como si fuera en el patio de tu casa. Muchas caras conocidas, muchas caras nuevas también, pero siempre dándolo todo. Gente que nos apoyó desde el principio, que va y nos enseña los primeros demos, los primeros CD´s y eso siempre es emocionante en muchos aspectos para nosotros.

¿Esta vez van a tocar en un lugar importante como el Plaza Condesa, pero extrañan tocar por ejemplo en lugares como el Dada X?

Sí y no. De repente tenemos oportunidad de visitar otros países y vivir de nuevo eso. Vamos a Bulgaria, por ejemplo, en Sofía, nos tocó estar en un lugar pequeñito y revivir todas esas cosas. En México ahora sería difícil porque tal vez se quedaría mucha gente afuera. Tal vez nos gustaría tener la oportunidad de hacer algo raro para revivir esos momentos en México, ojalá haya oportunidad. Pero en otros países sí nos toca estar en clubes pequeños, donde hay mucho contacto con el público y eso para mí es lo mejor. Me gusta mucho. Aunque seguramente disfrutaremos mucho tocar en el Plaza, se ha vuelto un lugar emblemático.

Hocico se presenta este sábado 23 de Junio en el Plaza Condesa de la Ciudad de México. Boletos aquí

 

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