Por: Marco A. Patiño

 

La historia del grupo londinense HMLTD incluye una serie de momentos que moldearon su corta carrera de manera definitiva. Primero, McDonalds les prohibió usar su nombre original: Happy Meal Limited; después, terminaron abruptamente su relación con la disquera transnacional Sony antes de que sacaran su primer álbum; y por último, tuvieron que lidiar en redes sociales con una serie de ataques por una mala interpretación sobre su manera de vestir.

En todo este proceso el grupo se mantuvo ocupado componiendo nuevas canciones, tocando en foros donde empezó a acrecentar su base de fans. La expectativa de su primer disco fue creciendo y es hasta el principio del 2020 que, finalmente, West of Eden aparece. Se trata de una colección de quince canciones que imaginan una especie de escenario fantástico para una obra futurista, romántica y con signos de decadencia. Las influencias musicales que uno encuentra en HMLTD son amplias, desde Sigue Sigue Sputnik a Ennio Morricone. De Pop Will Eat Itself a Joy Division. De Lords of The New Church a Duran Duran.

Recientemente platicamos con Duc, uno de los guitarristas de HMLTD, en medio de su gira europea donde presentan su álbum debut, West of Eden.

Para hacer el soundtrack de la película Until the end of The World, el director de cine Wim Wenders pidió en su momento a varios músicos que compusieran lo que ellos imaginaban que sonaría en el futuro de la historia del filme. Digo esto porque me parece que West of Eden, su nuevo disco, aparece prácticamente al inicio del año y de la década, y lo hace como un claro reflejo de la situación actual que parece vivir y sufrir el mundo. Es decir, creo que podríamos decir que el disco contiene el espíritu de esta turbulenta época.

No había pensado que se trata de uno de los primeros discos de la década, pero creo que tienes toda la razón. Técnicamente, el concepto-historia del disco se centra en el final del 2020, cuando llega el apocalipsis, y la manera en que luciría el mundo una vez que llega a su fin la raza humana y cómo se crea un mundo nuevo a partir de estas condiciones. Si volteamos hacia el principio de 2020, vemos que tenemos ya una serie de eventos como los problemas políticos y económicos de Estados Unidos, el tema del coronavirus, el incendio inmenso en Australia y ¡apenas estamos en febrero! Nos inquieta mucho saber qué es lo que vendrá después.

Históricamente, cuando los problemas parecen ahogar a la humanidad, el arte y la creación suelen retomar fuerzas y dar la cara en los momentos complicados. En Londres de finales de los setenta, el movimiento punk apareció como resistencia a las políticas del gobierno que provocaban, por ejemplo, el aumento radical del desempleo. ¿Cómo se siente hacer música en este momento en Londres, con temas como la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea?

El punk sigue importando porque implica la posibilidad de rebelarte contra lo establecido. Sin embargo, existen otras vías y otros géneros musicales que también han servido como vehículos para alcanzar el mismo objetivo. En el hip hop, por ejemplo, se alzó la voz en los noventa, en un momento en que al rock parecía no importarle. Nos interesa alzar la voz contra lo que no nos parece del status quo y hacerlo desde Londres resulta ideal porque existe una comunidad de artistas que comparte nuestro sentir. Nos gustaría que nuestros ideales como ciudadanos puedan llegar a quienes escuchan nuestra música.

Al escuchar West of Eden se percibe la idea de un álbum completo. Es decir, a pesar de que se fue construyendo durante un largo periodo, puede hallarse un hilo conductor que le da un carácter de obra completa. ¿Cómo fue el proceso de creación del álbum?

Resulta muy curioso el proceso que llevó a la creación del álbum. Es algo muy personal en el sentido que influyó de manera determinante lo que sucedió durante los cuatro años que nos tomó hacerlo. Empezamos como una banda muy joven y en el camino sufrimos distintos momentos. West of Eden es un álbum muy personal y refleja todo el placer y el dolor provocado por las historias que pasamos y que nos han conformado hasta ahora. Así sucedió desde To the Door, el primer sencillo, a una compleja madurez con la presencia y relación entre todas las demás canciones. El disco termina con la frase “Todo lo que tuvimos, todo lo que somos se ha perdido en el tiempo”. La colección de experiencias por las que pasamos como banda y como individuos es lo que deseamos comunicar en este disco.

Y es uno de esos discos que crece conforme lo escuchas una y otra vez, algo que pocas veces sucede en estos tiempos…

Sí, es algo extraño, pero bello a la vez. Creo que mientras más lo escuchas, en cada canción se descubre más cosas, más detalles. Sin sonar pretencioso, creo que es de esos discos que toman tiempo entenderlo. Cuando lo descubres plenamente, te das cuenta que sí es una obra completa. No se disfruta igual si escoges sólo una u otra canción en lugar del álbum en su totalidad. El orden de las canciones es una propuesta genuina que se disfruta como se ha propuesto. Estamos muy orgullosos de ello.

También pueden identificarse una gran cantidad de influencias. Para ti, ¿cuáles son aquellas con las que te sientes más identificado?

Hay muchas influencias presentes. Cuando escuchas el disco descubres que no hay un sólo estilo sino el resultado de la mezcla de los gustos y personalidades de cinco personas diferentes. “Estiramos” las ideas de cada canción en múltiples direcciones hasta que llegamos a un punto en común. Por ejemplo, para llegar a la versión final de Mikey´s Song pasamos por una decena de demos donde exploramos distintos géneros musicales en cada uno: desde rock ochentero hasta easy listening. Fue un largo proceso. En lo personal, es muy especial para mí la música de My Chemical Romance.

Resulta intrigante la mezcla de imágenes que van de lo religioso hasta lo futurista, de lo extraño e incómodo al consumismo y las marcas de moda. Dentro de todo este bizarro coctel visual no desaparece la parte divertida…

Divertirnos es parte fundamental de la creación musical. Si dejáramos de divertirnos cuando componemos o tocamos juntos, sería imposible seguir.

Leí que para ustedes la música es igual de importante como la parte visual. ¿De qué manera las imágenes de sus videos, su vestuario, el uso de maquillaje, conforman el concepto del HMLTD?

Es muy importante a nivel personal la manera en que nos vestimos y presentamos ante el público. Nos esforzamos por lucir de una manera especial pero no con un afán de presunción, sino de mostrarnos como individuos en el amplio sentido de la palabra. Mostrarnos como somos, como personas. Creo que así podemos lograr una conexión particular.

¿Nos podrías platicar sobre la controversia que sucedió en twitter sobre el tema de género?

Lo que queríamos era retomar el tema de las diferentes variantes de la masculinidad mediante nuestro vestuario y maquillaje, pero el problema fue que no comunicamos adecuadamente eso y se acabó malinterpretando, ya que nos señalaron de apropiarnos de una estética ajena a nosotros. Tal vez la responsabilidad mayor que tiene un artista es comunicar con éxito su mensaje, y en este caso era el decir que nosotros no compartimos la idea preconcebida del hombre macho, tomando cerveza y peleando por cualquier cosa. Nos tacharon de deshonestos cuando en realidad fuimos justo lo contrario. Finalmente, resultó en una importante lección para nosotros.

¿Quién hizo la portada de West of Eden?

La hizo Mike Raymond, un amigo y artista visual que realizó la imagen del vaso digitalmente en 3D e incluye a dos hermanos que fundan la gran ciudad, pero que finalmente se acaban matando entre sí. Representa de esa manera el comienzo de West of Eden, el fin del status quo.

¿Hay planes de tocar en México?

Aún no, pero, lo digo sinceramente, es uno de nuestros mayores sueños tocar allá.

 

 

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